Crónicas

La Renga en Barcelona: banderas, rocanroles y una noche que quedó vibrando en el Poble Espanyol

La banda de Mataderos abrió su gira europea en Barcelona ante miles de argentinos y catalanes que transformaron Montjuïc en un barrio atravesado por el rock, los trapos y la emoción.

“Buena ruta hermano” y el Poble Espanyol explotó. No hubo introducción posible para contener la marea de argentinos, uruguayos, mexicanos y españoles que desde temprano coparon las calles de Montjuïc con banderas y camisetas de clubes de fútbol mezcladas con camperas negras de los Iron Horses Barcelona y de los Hells Angels Spain. Todo convivió bajo el mismo código: el de La Renga.

La fecha marcó el comienzo de la gira europea 2026 de la banda formada por Gustavo “Chizzo” Nápoli, Gabriel “Tete” Iglesias y Jorge “Tanque” Iglesias, que después de Barcelona seguirá por Berlín, Copenhague y Tenerife antes de regresar nuevamente al Poble Espanyol para cerrar el tour el 31 de mayo. Más de tres décadas de historia, diez discos de estudio y una relación directa con el público construida lejos de cualquier artificio explican por qué, incluso a miles de kilómetros de Argentina, el ritual sigue creciendo.

En 2023, la banda ya había dejado una marca fuerte con sus shows en el Cosquín Rock de Fuengirola, el Sant Jordi Club de Barcelona y el Electric Brixton de Londres. Lo que pasó este domingo terminó de confirmar algo evidente: las canciones viajaron con la gente, cruzaron océanos y hoy forman parte de la vida cotidiana de una comunidad entera desperdigada por Europa.

Afuera, el ritual ya estaba armado desde horas antes. Adentro, los puestos de comida y de merchandising se sumaban a la liturgia. Choripanes humeando, puestos de remeras celestes y blancas, medialunas, pastafrola y vasos de fernet con cocacola pasando de mano en mano mientras sonaban los clásicos. Los trapos fueron una locura: cada vez más colores, nuevos barrios, la pasión intacta, nuevas generaciones. ¿Somos los mismos de siempre? Quizás no. Seguro tenemos más kilómetros encima, pero la energía sigue intacta.

Un rugido sin fronteras

La banda salió con “Buena ruta hermano” y el viaje ya no tuvo freno. “Tripa y corazón”, “Cuándo vendrán” y “A tu lado” encontraron a miles cantando, saltando. De fondo, en las pantallas, se sucedían escenas de otros shows, rutas infinitas, tatuajes y rostros curtidos por años de rock.

“Muy bien esos coros, terrible”, soltó Chizzo desde el escenario mientras el público devolvía cada verso convertido en estampida colectiva. “Balada del diablo y la muerte”, “Motoralmaisangre”, “El viento que todo empuja” y “Oscuro diamante” fueron algunos de los puntos más altos de una lista demoledora que nunca aflojó.

La Renga activó el rockómetro y le dio rienda suelta a la necesidad de encontrarse con otro que entiende exactamente de qué hablan esas canciones. Y eso se veía en cada abrazo, en cada bandera levantada, en cada generación nueva aprendiendo los temas como si hubieran nacido con ellos.

En los bises llegaron “El rebelde”, “Panic Show” y “Hablando de la libertad”, con miles abrazados y gargantas rotas. Nadie quería irse. Afuera esperaban las motos, alineadas bajo la noche catalana como animales cansados después de una larga travesía. Y mientras los motores empezaban a encenderse uno a uno, quedó resonando esa frase como un pacto silencioso entre quienes siguen eligiendo este camino: “Si te vuelvo a ver, te estaré esperando donde ya sabés”.

Foto: Gentileza Mariana Torres – MgzMag Spain

La Renga toca este domingo 31 de mayo nuevamente en Poble Espanyol.

 

 

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