Natas: “Estamos con mucha energía genuina para ir a batallar nuestras canciones”
Allá por febrero de 2012, y luego de 18 años en los que se convirtieron en los referentes claves del stoner argentino a escala mundial, Los Natas dijeron adiós. Walter Broide y Gonzalo Villagra siguieron cerca en nuevos proyectos, pero lejos de Sergio Ch. la otra pata fundamental del trío. Este 2026 encuentra al baterista Broide y el bajista Villagra junto al guitarrista Nico Bereciartua (ex Viticus y actual The Black Crowes) encarando una nueva etapa bajo el nombre de Natas. El próximo 13 de noviembre será el puntapié de este renovado ciclo, con un show en el Complejo Art Media. El pasado, el presente y futuro de este nuevo Natas se hacen uno en esta entrevista exclusiva con Walter Broide para Soy Rock.
–No quiero usar la palabra prohibida, que sería “volver”, porque entiendo que lo ven más como una nueva etapa. ¿Qué tuvo que pasar para que se materialice este reencuentro con Villagra?
–En realidad con Villagra siempre estuvimos juntos, nunca dejamos de estarlo. Después de Natas mantuvimos la amistad, como son los amigos, en las buenas y las malas, en las muy buenas y las muy malas. En un momento decidimos –para mantener justamente nuestra amistad musical– hacer un proyecto juntos que se llamó Audión, junto a Dizzy Espeche en la guitarra. Ese fue un espacio muy lindo para nosotros, para reencontrarnos, para poder tocar con un guitarrista como Dizzy, que no tiene parangón alguno en este mundo mundial. Entonces se nos abrió una posibilidad de nuevos colores, de nuevos caminos musicales, algo que fue muy divertido. Grabamos un disco muy lindo que se llama La Historia de Abraham (2017), pudimos sacarlo en vinilo y salimos a tocarlo al ritmo que se nos iba cantando y según los estímulos que íbamos recibiendo. Entonces con Gonza siempre estuvimos relacionados y seguíamos manteniendo la comunicación, siempre estaba flotando: “Qué bueno estaría tocar los temas de Natas”. Con Audión tocábamos solamente “El Convoy”, que era un tema que cantaba yo. Paralelamente, yo hice un intento genuino de acercarme a Sergio, tratando de reencontrar la especia que alguna vez buscamos juntos y encontramos, a nivel humano y a nivel musical, pero no se me dio en ningún plano. Ni ir a tocar a la sala, ni poder terminar de conectar. Él no quería o estaba con algunas situaciones personales que lo alejaban del tema, y pasaron meses, pasaron años…
–¿Esto cuándo fue?
–Y bueno, empezó en el tiempo, porque la verdad yo todavía tocaba con Poseidótica. Pero siempre estaba también esa energía paralela, de decir hagamos un show, terminemos bien, vayamos a tocar a la sala, vayamos a tocar los temas. Esa fue mi propuesta: vayamos a tocar a la sala, a encontrarnos ahí, no importa si tocamos en vivo, pero empecemos por lo verdaderamente importante y esencial. Y no se dio por distintas razones, no pudimos hacerlo. En esa negativa, en ese no poder hacer, yo decidí que sí podía hacer, que me sentía con la energía, con la fuerza, con el empoderamiento, con el amor y el respeto suficiente para retomar mi propia historia también. Como también es parte de Gonzalo, que también es parte de Miguel Ángel Fernández, bajista en los primeros dos discos de Los Natas… De hecho también lo llamé a Miguel para contarle y decirle “che, mirá, estoy intentando esto, si tenés ganas de ir a tocar unos temas este es tu lugar”. Lo demás se dio todo muy orgánicamente y muy naturalmente y acá estamos, se hizo realidad. La verdad que estoy muy emocionado.
–Recuerdo que en 2019 se habían juntado para tocar en el casamiento del sonidista Patricio Claypole. ¿Te referís a esos años en los que hubo acercamientos?
–No, fue un poco después, porque yo estaba realmente muy enojado en ese momento con Natas. La verdad me secaron la cabeza en el casamiento, ya me habían llamado meses antes… “Waldito, te pido un solo regalo: que en el casamiento toquen Los Natas”. Y yo no me acordaba de los temas, estaba enojado. Me vino a buscar literalmente todo el casamiento diez veces y ya estaba armado porque había tocado otra banda de amigos. Fue llamativo porque la verdad es que iba tocando las canciones, como que se iban abriendo las carpetas y salía toda la información sola segundos antes. Eso fue bastante confuso para mí. Me fui muy confundido, contento y enojado, pero pasó. No fue una experiencia demasiado agradable para mí, la verdad, porque considero que si humanamente no estás conectado la música tiene sabor a poco. Por más que la puedas tocar, por más que la sepas tocar. A mí me pasó un poco eso, y como que me quise ir rápido, me fui, no quise continuar ahí. Después a raíz de que seguían sacando vinilos, aparecían propuestas de vinilos, tuvimos una comunicación necesaria con Sergio porque había que dar el ok de todos. Ahí fue que mientras iba a buscar los vinilos que me correspondían empezamos a hablar. Más allá de la distancia, que cerebralmente estamos en dos puntas del universo, yo le tengo un querer muy grande por todo lo que hemos compartido y me quedo con la parte buena, pero en este presente no hay forma.
Estamos encontrando nuestro sonido, pero también con alguna variante humana porque hay una nueva energía, un nuevo perfil sin olvidarnos de dónde venimos.
–Al no haber forma de que Sergio entre en esta nueva etapa, lo fueron a buscar a Nico Bereciartúa.
–Con Nico lo que pasó es que tiene una capacidad infernal para agarrar canciones y sacarlas, realmente nos dimos cuenta de eso la primera vez que fuimos a probar. Yo ya sabía, ya habíamos tocado juntos, pero queríamos ver si él se podía adaptar un poco a este sonido, que para él era como un desafío. Anduvo muy bien, nos conectamos, todo salió bárbaro, como un poco lo esperábamos, y desde ese entusiasmo empezamos a preparar un show de más o menos dos horas, y sacamos un montón de canciones. Estamos encontrando nuestro sonido, pero también con alguna variante humana porque hay una nueva energía, un nuevo perfil sin olvidarnos de dónde venimos. Tiene una transformación necesaria, piola.
–¿Lo fueron a buscar a él directamente?
–Sí, la verdad que fue el primero que se me ocurrió. Yo no soy muy de andar por ahí y tener tantos amigos entre la música, de ir a ver tanto show, de ir a los camarines, no los conozco mucho, pero a él lo conocía. Sobre todo yo estaba buscando un perfil humano dentro de gente que ya sabía que sabía tocar bien la guitarra, que no iba a tener problemas técnicos, pero la búsqueda era un perfil humano. Y yo con él siempre me sentí muy cómodo, me parecía un re buen pibe, re copado, siempre con un sí, siempre con una sonrisa, siempre con ganas de aportar y no esperando nada. Yo soy un poco igual cada vez que recibo algún estímulo musical, entonces desde esa comodidad lo llamé. Fuimos a comer, a charlar un poco, y me dijo “sí, me re entusiasma esto, que cagada que no está Sergio, pero bueno, si no va a estar Sergio para mí estaría muy bueno poder sumarme”. Fue muy fluido y ahí nos dimos cuenta que realmente esto ya es una realidad, que están las ganas, está el sonido, están las buenas intenciones. Así que rearmamos todo nuestro viejo equipo de trabajo, todos lo que estaban. Entonces es una emoción compartida de todos, no solamente nuestra que vamos a tocar, sino que todos en nuestro grupo estamos contentos de volver a juntarnos, de volver a revisitar todas estas experiencias, siendo más grandes y a la vez aportando algo nuevo. Y otra cosa notoria es que si bien estamos más grandes, Natas tiene una energía muy firme, estamos muy bien, estamos con mucha energía genuina, del corazón y del cuerpo, para ir a batallar esas canciones que piden mucho.
–Natas siempre fue una banda de shows en vivo muy intensos. Hay otros grupos que pueden volver a conectar quizá más rápidamente, pero en los shows de ustedes hay mucha entrega de cuerpo, cabeza y alma.
–Totalmente, si estuviésemos mal físicamente, o si hubiésemos sentido que no nos daba el cuero para encarar no lo hubiésemos hecho. O hubiésemos encarado otro formato quizás, pero la verdad que estamos con todo, estoy muy copado con esa electricidad que traemos ahora.
Una de las claves fue recuperar esa sonoridad original de las canciones.
–En la gacetilla con el anuncio del show en el Complejo Art Media hablan de recuperar la afinación original. ¿Cómo es eso?
–A partir de la grabación del disco Toba Trance (2003), abrazamos la afinación standard de 440 hz, porque en la búsqueda exploratoria de buscar algo distinto, apareció una apertura que no teníamos cuando afinábamos en Do sostenido, que es un sonido más grave que, siempre digo para referenciar, como que sube de la rodilla para abajo. Hay muchas canciones que después Sergio no quería volver a tocar en grave, por distintas situaciones y no hubo manera de convencerlo, no había vuelta atrás. Entonces ahora tenemos la oportunidad de volver a tocarlas en su grabación original, porque tiene mucho que ver ese tono, para lo que fue compuesto, y el porqué de ese sonido, y el porqué de esas pequeñas presiones, esas pequeñas expansiones sonoras, hay un montón de micro cositas que suceden en esa afinación, que desde ahí fue compuesto. Una de las claves creo que fue recuperar esa sonoridad original de las canciones, y también pagó un montón, la verdad.
–¿Lo que va a pasar el 13 de noviembre es eso? ¿Va a ser como un sonido recuperado?
–Sí, claro, con su impronta actual, pero sí, intentando que las canciones tengan verdaderamente su impronta sonora original porque Natas es sonido, ¿viste? Y sonido es Natas, entonces dependemos el uno del otro.
Te pones a tocar lo que sale en el momento, como una zapada diaria obligatoria, vas calentando y ahí salen cosas nuevas.
–Más allá de este show que viene ahora: ¿Pasó algo más dentro del estudio en cuanto a canciones, a colores nuevos, no sobre lo que ya hicieron, sino sobre algo que se pueda hacer más adelante? ¿O van paso a paso?
–No, se va dando también medio solo. No sé cómo son otros grupos pero a mí, por lo menos, siempre en Poseidotica o en Natas me ha pasado que casi siempre como que llegás y enchufás. Te pones a tocar lo que sale en el momento, como una zapada diaria obligatoria, vas calentando y ahí salen cosas nuevas. Y ya salieron cosas nuevas. Por ahí no hay tiempo para ocuparse de eso, pero sí nos dimos cuenta de que hay como un potencial, desde juntarse a que aparezcan nuevos sonidos, y poder convertirlos en algunas cosas. Aprenderemos de Nico, Nico aprenderá de nosotros, y veremos cómo trabajaremos desde aquí en adelante los temas compositivos. Pero por como viene la mano, surge del tocar mismo, y de la repetición de tener ese espacio de exploración, donde van apareciendo ciertos patrones que después se convierten en algo que ya lo recordás. Tuvimos muchísimo trabajo, la verdad, y recién hace poquito pudimos terminar nuestra propia sala con nuestros equipos, con tener todo para estar un poco más cómodos, y que ese espacio sea más natural, y que se vaya dando de forma constante en una situación igual.
–¿Están preparando el recital del 13 en el Complejo Art Media como un show largo?
–Sí, vamos a estar desde las 19 horas que se da puerta, va a musicalizar el hermosísimo amigo de la casa, histórico, Cristian Trincado, el DJ Doctor Trincado, deleitándonos con su gran conocimiento musical y con una selección finísima de vinilos para ir calentando las orejas y los pechos. Y después vamos a hacer un show extenso, repasando emociones varias de prácticamente todos los discos. Estamos muy contentos y muy emocionados de este nuevo comienzo y con muchas ganas de compartirlo y que sea un disfrute general para todos.
–Natas siempre tuvo una proyección internacional muy grosa. Entiendo que lo que están haciendo es el primer paso, ¿pero se plantean salir a las rutas de vuelta?
–Sí, ya hay ofertas porque hicimos un camino largo y si bien terminó hace mucho tiempo, ahora entramos como en la categoría de leyenda, ya estás más viejito (risas). Cuando tocaste muchos años te tratan distinto, las ofertas son distintas. Y sí, ya llegaron. Hay algunas, no sé si ponerle ofertas, pero sí buenas intenciones de que vayamos a hacer tours a Europa, hacer festivales también en Estados Unidos. Estuve también retomando varios contactos de aquellas épocas y todo viene con muy buena onda y con mucho amor, sobre todo porque eso es lo que nosotros ponemos adelante, el amor.
–Justo hace dos años dejaste de tocar en Poseidótica. Hiciste un posteo de despedida en el que había cierto enojo o fastidio, no con la banda sino con el sistema…
–No era enojo, sino que estaba muy cansado. Poseidótica tenía un ritmo enajenante y lo hice durante 15 años. Era un proyecto de banda muy particular, y en un momento yo necesitaba ocuparme realmente de otros aspectos de mi vida, que no tenían que ver estrictamente con la música. Yo siempre fui un ser de música, y desenchufé un montón de aspectos míos, personales, durante muchos años, pero yo trabajo de otra cosa, nunca trabajé de la música. Paralelamente tengo una empresa, laburo de toda la vida, desde que soy pendejo, entonces la verdad, estaba muy cansado. Hacer los viajes, las giras, levantarme a las 8 AM a laburar, ver con el contador, lidiar con cosas. Era un quilombo mi vida. Fue todo muy loco, porque un día entré en razón, y me di cuenta que llevaba 30 años ininterrumpidamente en esto, que no había parado nunca, ni un verano, ni un invierno, y siempre que había un descansito, salía un showcito de verano, y a mí me encantaba, pero bueno, ya estoy más grande. Tuve una necesidad muy clara de ocuparme de otra cosa y me vino bárbaro. Fue la mejor decisión que tomé porque me pude acomodar, pude ocuparme de muchos aspectos que estaban pidiendo pista. Y desde esa tranquilidad un poco, y de ese trabajo que hice, me apareció el espacio interior también, como para poder reconectar con esto, que si no, obviamente no hubiese estado.
–Justo por eso te preguntaba, porque Natas se “despierta” y vos volvés a las pistas también. ¿Cómo ves el panorama actual de la escena Stoner?
–Te soy sincero, yo estoy medio desconectado del tema. Tampoco soy mucho de ir a ver bandas. Soy más nerd, ¿viste?, estoy medio en otra. Pero hay un montón de bandas que están sonando, no sé si estrictamente Stoner, pero hay una escena rica y siempre hubo una escena rica, por la cantidad de bandas que siempre hay. Son bandas que tienen muy buen nivel, que tienen buenas propuestas, siempre están saliendo buenas cosas. En Argentina en general, no solo en Buenos Aires, siempre es como acá todo muy centrista, pero si vos recorrés las provincias te vas a sorprender gratamente con la cantidad de propuestas maravillosas que hay, algunas excelentísimas. A mí me tocó recorrer el litoral, más la parte del NEA (noreste argentino), porque participé espiritualmente y musicalmente, todavía participo, de un grupo que se llama Nde Ramírez, que es un grupo de folklore psicodélico de la provincia de Formosa. Realmente se escuchan propuestas interesantes de bandas stoner, de folklore, de canciones, de todo, está lleno de artistas talentosos escondidos por todos los rincones del país. Así que sí, la escena siempre estuvo viva y es rica, lo que pasa que lamentablemente como es un poco la idiosincrasia, muchas veces te va bien, pero tenés que tener aparte del talento un mundo relacional muy importante, si no te va a costar el triple. Creo que por eso también no terminan de pasar un montón de cosas que están pero no tienen visibilidad, que por suerte ahora lo tienen a través de las redes y todo está más empatado. Pero sí, creo que es riquísimo el panorama actual.
–Y en estos de las redes ustedes también tuvieron que armarse nuevos perfiles…
–Sí, en Instagram le pusimos Natas.2028, por una de nuestras canciones (N de A: se refiere a Meteoro 2028, del disco Ciudad de Brahman, de 1999). No encontrábamos nombre para ponerle y elegimos ese, y después tenemos el dominio, Natas.com.ar, onda vieja escuela. Y rápidamente creció con toda esta gente que nos esperaba y que entiende esto como algo sano, posta, genuino, de corazón, y de ahí fue todo buenos augurios, como que todos los días pasa algo lindo.
Yo creo fervientemente en la emoción humana y que eso le va a costar un huevo a la IA poder traspasarla.
–Ustedes siempre se relacionaron con lo análogico, grabaron sus discos en cinta abierta, ¿cómo te llevas con la IA y la injerencia que está tomando en la música?
–Mirá, un día me comí la peli, estaba escuchando jazz persa, me pareció un poco sospechoso, y le saqué la ficha que era IA, porque me dije qué raro que haya tanto material, música así, que suena así, tan prolijo. Le saqué la ficha. Pero qué sé yo, uno me contó por ahí que escuchó una banda y que se comió la peli que era una banda de stoner, pero claro, sonaba demasiado bien, viste, hay trucos que podés deducir. Sinceramente, no sé, yo creo fervientemente en la emoción humana y que eso le va a costar un huevo a la IA poder traspasarla. Creo que hay canales muy sutiles que van por fuera de una primera escucha, creo que hay cosas que traspasan, que uno no las percibe en el plano consciente, pero sí en el plano inconsciente y que no creo que sean iguales. Sí que para algunas cosas sirven, esto sí, le va a servir, obviamente no a los músicos, sino a productores que hacen comerciales que ya no necesitan un creativo para hacerlo, no vas a enchufar nunca más una música a una película, no van a contratar a alguien que haga música para la película. Saldrá alguna banda que haga música, pero después no le encuentro un fin, digamos, muy profundo. Es una herramienta, yo la uso para mi trabajo, evidentemente no para la música, pero bueno, es preocupante en muchos aspectos, sobre todo por el sesgo que tiene la inteligencia artificial con las clases, y que va a ser peor y ya lo sabemos, entonces, se avecina un futuro difícil.
–Coincido en lo que vos decís, y se lo escucho seguido a los músicos, esto de que la IA no tiene alma, pero ¿sabés qué me pasa? También siento que hay mucha gente a la que no le importa que la música carezca de alma ¿viste?
–Pues será un grupo de gente a la que no le importa y andarán entre ellos. A mí me importa el alma. Pero no hay problema, hay para todos en este mundo.


