Ride en Apolo 6

La Sala Apolo es parte de la historia cultural de Barcelona. Tiene más de 75 años y en su web se vanaglorian de su trayectoria y figuras. Se quedan cortos. La primera impresión es la que cuenta, y esta argentina estrenando pasaporte se sumó al público maravillado con el lugar, el ambiente, la energía. Cualquier show iba a ser bueno en este teatro sin sillas, esta galería sin pinturas, esta casa del arte histórica y contemporánea. Varias barras, pasillos amplios, patios subterráneos sacados de alguna película, mezcla de idiomas. Un combo estupendo para una noche estupenda.

La previa al show de Ride, el plato fuerte, fue un set contundente y sorprendente de Crushead Beaks. Trío londinense, pinta de nerds, ¿jóvenes?, poderosos y humildes. Todavía no se había llenado el lugar, pero los primeros asistentes disfrutaron y se inundaron de un buen indie inglés. Infalible. Escenario caliente, puntualidad británica: Ride salió con un juego de luces y sonidos coordinados con la emoción de la sala, ya llena. Dicen que “llena” en España es 3/4, que no llenan literalmente -pero eso era sold out- y durante casi 20 temas se entregaron al público,  que pedía que la banda no pare, no deje nunca de tocar. No era la primera visita del grupo de Mark Gardener y Andy Bell a Barcelona, pero el viernes pasado hicieron de cuenta que sí. A dejarlo todo.

“Jump” como entrada y así, de segundo tema, de sopetón, “Future Love”, su último hit. Que su más reciente himno sea sobre el comienzo del show sorprendió, pero también abrió un juego de exigencia sutil del público para la banda: ojo que ya hiciste esto, ¿a ver ahora? ¿Ahora? Ahora tenemos “Leave Them All Behind”, “Charm Assault”, “Unfamiliar”, todas canciones vibrantes, ruidosas, escandalosas y perfectamente ejecutadas.

“Dial Up”, “Repetition”, la lista emanaba una montaña rusa de ritmos, emociones y épocas. Ride tiene muchas aristas, ritmos y discos, todo fue expuesto en la sala barcelonesa y celebrado en cada uno de los pasos. “All I Want” revivió a los pocos que ya, a mitad del show, estaban rezagados en el fondo, acodados a una de las dos barras de Apolo, ¿cómo perderse ese tema en vivo? No hay pausa: “Taste”, “Kill Switch”, “Dreams Burn Down”, la lista mostró cada cara de la banda de Oxford en cada una de sus épocas. Era la idea, seguramente. Somos Ride, fuimos Ride.

El cierre del show fue arriesgado: durante la noche se recorrió This is not a Safe Place, su último disco y la razón por la que andan de gira, hasta el anteúltimo tema, “In This Room”, que en la versión original dura más de 8 minutos. Pero cuando uno creía que todo esto había terminado, sonaron los primeros acordes de “Seagull”, del álbum debut Nowhere (1990).

Ride se despidió de Barcelona, por ahora, con su primera y más arraigada identidad. Somos esto, sí, pero también fuimos aquello. Y siempre seremos nosotros.

FOTOS: Facundo Martín