Principity

“Les cuento que fue un poco difícil el tema Estudio. Me pidió Marcela que, si podía ser de noche, mejor. Terminé negociando a las 18. El estudio es el de siempre. Nos vemos ahí”. Así se definía vía mail, en octubre de 2006, una nota más con Pity Álvarez. Estaba por presentar Otro día en el Planeta Tierra al frente de Intoxicados, en la cancha de All Boys, ese disco tan redondo como deforme, que incluye “Niña de Tilcara”, “Nunca quise”, “Fuego” y el extraño hit, para ese momento, “Señor Kioskero”.
Durante la sesión en el estudio, Pity ya estaba en pleno consumo de sustancias, nos daba poca bola, quería escuchar música electrónica y bailar. Charlamos un poco ahí, con él vestido de “Principity”, entre tachos de luz potente y fondos de un blanco inmaculado. Cuando se acabó el tiempo de las fotos y se prendió el grabador, Pity ya se quería ir. O charlar de cualquier cosa menos de su show inminente. O bailar música electrónica que había que buscarle en la radio (no eran tiempos aún de playaformas digitales y él había llevado un solo CD). Bajando un whisky que había llegado del bar de al lado, Pity se quedó un rato más, hasta que nos echaron. ¿Teníamos una nota de tapa o apenas una suma de declaraciones inconexas?
“Un rato con Pity”. El título original de la nota publicada en la Soy Rock de noviembre de 2006, no faltó a la verdad, porque al fin y al cabo fue eso. Separar la obra del artista es un dilema del que es difícil salir cuando te sigue conmoviendo la canción de un tipo que hizo cosas feas. Pity la cagó. A la 1.30 de la madrugada del 12 de julio de 2018, el cantante de Viejas Locas e Intoxicados mató a un hombre. Frente a la puerta de acceso a la Torre 12 B del barrio Samoré, en Villa Lugano, Álvarez sacó un arma y disparó. Por eso hoy cumple su condena en el pabellón psiquiátrico de Ezeiza, donde pasará su cumpleaños número 48 este domingo. Hace catorce años, con Cristian Gabriel Álvarez hablamos de música, de shows, de la tele y de cuando robó un remise. Ahora sí, un rato con el Pity.

Por Marianela Insua Escalante y Miguel Prenz
Fotos: Pepe Cáceres (Entrevista originalmente publicada en SR 30 – Noviembre 2006)

El 16 de diciembre, Intoxicados llega a la cancha de All Boys para cerrar el mejor año de su carrera. Otro día en el Planeta Tierra los hizo girar por todo el país y su líder trascendió las fronteras del gueto rockero a base de shows impredecibles y travesuras policiales. Y como no podía ser de otra manera, nos juntamos para ¿dialogar? con el ruludo más químico del rock nacional.

Son las diez y media de la noche de un lunes y la sesión de fotos de Principity terminó hace rato. Ya no queda nadie en el estudio. Solo un tipo que nos mira con las llaves en la mano esperando que levantemos campamento para poder irse a su casa. Le pedimos que nos aguante media hora más para intentar sacarle unas palabras a Pity sobre el show del 16 de diciembre en All Boys. La música electrónica que puso el DJ de rulos fucsia suena a todo volumen mientras Marcela (su manager) llega con pebetes y gaseosas para tratar de sortear el desafío. Como suponíamos, el líder de Intoxicados no piensa gastar ni una milésima de segundo en vender su fecha. No tenemos más tiempo, el tipo nos sigue mirando, pero ahora hace ruidos con las llaves. Es la señal de largada. En sus marcas, listos, ¡ya!

–¿Qué están planeando para el show de All Boys? Por ejemplo, ¿son de ver DVD de bandas de afuera para inspirarse?
–Lo intentamos, pero no funcionó. Es más, da más hacer algo sin saber qué es lo que están haciendo los demás. Capaz que alguno lo sabe, pero yo no sé. Lo único que vi fueron recitales en vivo, la típica que salen de un lugar y nada más. Pero no quiere decir que nadie haya hecho nada raro, sino que la mayoría de los que vi eran todos así.

–Llegar a All Boys, un lugar tan grande, ¿significa algo para vos? ¿Qué es lo que te gustaría hacer?
–Me gustaría ser director de cine. Y científico, y astronauta… no, astronauta no, científico.

Mirá que se pierde mucho tiempo siendo astronauta…
–Mejor ser el que maneja la computadora del astronauta.

–¿Tenés pensado invitar a alguien?
–No. Pero hay invitados que vienen el mismo día.

–Hay invitados permanentes, como (el guitarrista) Valentino…
–Valentino me autorizó a decir que él era un intoxicado.

–Es un orgullo, ¿no?
–Eso es algo muy grosso, musicalmente.

–Una virtud de los sets de Intoxicados es que hay muchos shows dentro de uno. ¿Preferís alguna parte en especial? La big band, lo más crudo, lo cancionero…
–¿Pero vos lo ves como un show dentro de un show? ¿Cómo que es muy cambiante?

–Todo tiene una relación, pero cuando tocan reggae parece una banda de reggae hecha y derecha y de repente aparece Viejas Locas por un rato, mismo la parte funky disco, como aquel arranque del Pepsi, por ejemplo…
–Primero empezamos con Abba. Nos gusta mucho a todos Abba. Podría decir que es una banda que tenemos en común, como AC/DC.

“‘Especie’ quiere decir ‘energía materializada’, puede tener cualquier forma, así que imaginate que cualquier especie con el paso del tiempo se va a terminar autoextinguiendo así como capaz que se formó inteligentemente”.

(Pity Álvarez)

–La última vez que hablamos dijiste que querías hacer una película y en el DVD hiciste un poco de ficción con la parodia del almuerzo de Mirtha, pero ¿te quedaste con las ganas?
–Me gustaría hacer la película de la historia, porque ahora termina, es el final. Los Intoxicados vuelven por segunda vez al planeta y ven que hay otra raza. Se imaginan que, al pasar tanto tiempo, mientras esa especie predomine… “Especie” quiere decir “energía materializada”, puede tener cualquier forma, así que imaginate que cualquier especie con el paso del tiempo se va a terminar autoextinguiendo así como capaz que se formó inteligentemente.

–¿En el próximo disco se cierra la historia?
–Se cierra con el próximo.

–¿Ya tienen temas nuevos?
–Tenemos los temas y la idea. La idea no tiene nada que ver con los temas. Los temas son como una banda de sonido.

–¿Qué onda los temas nuevos?
–Hablan de mayonesa…

–Pero ya hay un tema que se llama “Mayonesa” (N: se lo cantamos a dúo pero parece no reconocer el temazo de Chocolate 2000).

–Bueno, el nuestro va a ser mucho mejor. Además del de mayonesa está “Quién soy”, un hitazo, tenemos un hip-hop que es tan viejo como “Una vela” nada más que ahora decidimos grabarlo. Los temas ya están, hay una marcha que se llama “Marcha para Roberto”. Es una marcha militar. No se por qué harán las marchas los militares y no sé por qué habré hecho yo esta marcha. Creo que es en agradecimiento, para que perdure.

–¿Y para qué Roberto está dedicada?
–No sé. Si escriben a SOY ROCK todos los Robertos, al saberse esta comunicación, si el Roberto ganador se ha suscripto, ganará… (N: se queda pensando) una Traffic.

–¿A vos qué te gustaría tener?
–Me gustaría tener un (Ford) Farlaine y que me devuelvan el que me sacaron.

–¿Quién te lo sacó?
–La policía.

–¿Cómo era?
–Era amarillo, sin techo y tenía soldadas las puertas.

–¿Y por qué te lo sacaron?
–Porque son malos.

–Básicamente.
–Básicamente.

–Y si estaban soldadas las puertas, ¿cómo entrabas y salías?
–Por arriba, como cuando salís de la bañera.

–Siempre decís que te gusta el tango, ¿pensaste en cantar un tango vos?
–Sabés que no.

–Pero lo que hicieron con Melingo en el Luna estuvo buenísimo.
–Pero yo soy muy purrete.

–¿No escuchaste Tinta roja, el disco de tangos de Calamaro?
–No. ¿Es viejo?

–¡Salió este año!
–¿Sacó un disco todo de tangos? ¿Si?

–Cambiando de tema, ¿cómo llegaste a Blog, el programa que conduce Daniel Tognetti?
–Salió de la onda de hacer un programa. Todo bien. La onda capaz que era no hablar mucho de drogas, ¿no? Me dijeron ahí en el momento: “Es como una biografía tuya”. Y me empezaron a preguntar cosas y yo soy tan sincero que se las empecé a responder.

–¿Pero no te gustó el resultado final cuando lo viste?
–No lo vi.

–En los tres shows de Obras que hicieron hubo gente que dijo que el sábado estuvo buenísimo, que el domingo no tanto…
–El mejor fue el del viernes, aunque el que más me gustó fue el del domingo.

–El que no le gustó a la mayoría…
–Claro. En los shows está bueno ver a la gente y no hacer nada y que te miren para que hagas algo.

–¿Es como buscar una reacción diferente?
–No, arrancar un tema, que empiece y que yo no lo cante. Seguramente no tendría ganas si no lo hubiese cantado. Pero no me acuerdo mucho del domingo.

–¿Pero te parece que es una virtud o un defecto esa irregularidad?
–Es un defecto.

–¿Te gustaría cambiar eso? Que no haya shows que sean tanto bardo…
–Me gustaría cambiarlo un poco por la gente. Pero capaz que no lo cambiaría, tampoco. Lo dejaría ser.

–No serías vos…
–Claro. Me encantan los shows que son como una obra de teatro. Me encanta, ¿eh? Cada tanto hacemos uno.

“Yo tenía en el bolsillo un CD de los Ramones y el auto tenía un re-estéreo. Porque me iban a matar, me iban a matar… Lo puse y dije ‘Me voy con los Ramones'”.

(Pity Álvarez)

–¿Qué pasó con el remise? ¿Te lo llevaste?
–Sí, me lo llevé. Pero porque tenía el permiso del dueño y el que me denunció fue el chofer. Lo que pasa es que hubo una confusión de comunicación. Cuando vi que la policía me perseguía y me tiraba tiros, pensé que se habían confundido y la verdad que no iba a parar.

–¿No te dio miedo?
–Sí.

–Porque uno ahora lo piensa como una película y se caga de risa, pero estando ahí…
–La verdad que me cagué de risa todo el tiempo, pero en un momento me dio miedo cuando me tiraron los primeros dos tiros.

–¿Pegaron en el auto?
–Uno en el tanque de nafta. Por eso se me terminó el combustible. Y después agarré y yo tenía en el bolsillo un CD de los Ramones y el auto tenía un re-estéreo. Porque me iban a matar, me iban a matar. Lo puse y dije “Me voy con los Ramones”.

–Un final como el de Thelma y Louise…
–Sí, pero me iba a matar de otra forma.

–Igual, en la película no se sabe si mueren.
–Técnicamente tenés razón. ¿Ustedes tienen faso? ¿Trajeron faso?

–Mirá que son las once menos diez, en cualquier momento nos rajan…
–Entonces pongamos más fuerte la música. ¿Vos laburás en este lugar o decidiste laburar en este lugar? Porque yo ya vine acá.

–Este es el estudio donde hacemos siempre las fotos de tapa.
–O sea que lo estamos usando bárbaro (toca varias veces un silbato al ritmo de la música electrónica).

–¿Hay algo que no te gusta de tu vida, que te gustaría cambiar?
–A mí me gustaría dormir un poco más y levantarme a las ocho.

–¿De la mañana?
–Sí.

–¿Ordenar un poco el sueño?
–No, no.

–Para dormir un poco más y levantarte a las ocho, tenés que acostarte temprano…
–De eso se trata.

–Te gustaría acostarte temprano, entonces…
–Sí, sí. Me gustaría, pero pienso que capaz que sería aburrido.

–¿Siempre fuiste de acostarte tarde?
–Siempre que me acuesto, me acuesto a la hora que yo quiero.

–¿Cómo te imaginás la vida sin Intoxicados?
–En el espacio. mirándolos a ustedes en una nube de energía no materializada conservando energía materializada. Aparte, el poder de la velocidad de la mente es mucho más grande que el de la velocidad de la luz. Se cree inalcanzable.

–¿Cuándo morimos nos convertimos en eso?
–Sí. Pero no sé si algunos se materializarán, porque también pueden ser otra cosa. Sí, creo que siempre te tenés que materializar. Porque el viento es material, ¿o no? Tiene oxígeno, nitrógeno, todo eso. De alguna forma, éste es el planeta materia.

–¿Y los pensamientos, por ejemplo? No son materiales…
–¿Los pensamientos de la gente? Cada uno piensa como quiere. O como no quiere.

–¿A qué cosas le tenés miedo?
–Yo era amigo de un pibe que el padre era médico. Y nos contó que un tipo fue a verlo porque se le había subido una ratita por la botamanga y le entró en el orto. Se lo rasguñó todo porque quería entrar. Yo le tengo miedo a eso… (El dueño del bar pasa cerca con cara de pocos amigos. El Pity se da cuenta y pone un tono cómplice) ¿Qué pasa? ¿Nos están echando? Hagamos como que estamos en vivo y no queremos parar de tocar.

–Una amiga leyó en una Muy Interesante que un tipo fue al hospital porque no escuchaba de un oído y le sacaron una cucaracha que se le había metido mientras dormía. Desde que leyó eso duerme con algodones en las orejas…
–Bueno, yo no te lo quería decir, pero duermo con el dedo en el orto (risas). Eso lo hacemos todos los hijos de españoles. ¿Sabés para qué es? Para que no se nos cicatrice.

–¿Y los italianos qué hacen?
–Los italianos saben que no cicatriza nunca. Los gallegos son más necios.

El hombre que añora cerrar el estudio como cualquier día normal (una palabra difícil de encontrar en el diccionario intoxicado) ya tiene cara de pocos amigos. Pity le pide a Marcela que busque una radio porque su disco punchi terminó. “Marce, poné la 101.7”, la alienta mientras ella naufraga por el dial. “101.7 es, ¿eh? Dale uno más. No, uno menos. 101.8 debe ser. Bajá. Uno más. No, para arriba. Mové el equipo, mové el equipo que la agarra. Dalo vuelta. La antena está de este lado, mirá.” Se terminó. Con el minicomponente apagado y el estudio de fotos clausurado hasta el día siguiente, la entrevista sigue en una vereda de San Telmo mientras esperamos un taxi que nos lleve primero a Boedo y después Caballito para terminar su recorrido en Lugano. Pity se sube al auto con un vaso de ginebra que habíamos pedido al bar de la esquina antes de arrancar con la sesión de fotos. El tachero, cómplice, sugiere “¿Pongo una radio?”. Gracias a Dios, Principity no lo escucha.

–Pity, dale, contá algo de All Boys…
–Me gustaría hacer un montón de cosas que no nos alcanza la plata.

–¿Qué cosa?
–Una actuación. Una obra de teatro algunas veces: una vez al año o dos.

–¿El disco nuevo sale el año que viene?
–Sí, porque lo vamos a grabar en verano. Mucho no hay para grabar porque ya tenemos todo grabado. Vamos a laburar sobre una idea no producida, sin producción artística. Con una sola vuelta de pan rallado.

–La última vez que nos vimos dijiste que mezclabas los temas al toque…
–Mezclo al toque porque no sé usar las máquinas.

–Antes de que salga Otro día en el Planeta Tierra, Marcela nos pasó un adelanto sin masterizar, sin mezcla, ni nada y dijo “Éste va a estar mucho mejor que el resultado final…” y tenía razón.
–Yo ya lo sabía. Todos lo sabíamos. Lo que pasa es que el último tiene más brillo porque cambiamos algunas cosas. Pero el demo que vos decís está grabado en un día. Está re-bueno. Ese lo ecualizás y sale.

–A vos que te gusta viajar, ¿Qué lugar te gustaría conocer?
–El Cairo.

–En el Norte o en Bolivia hay salares, tiene una onda desierto pero sin arena…
–Sí, fui a un salar, pero a El Cairo no.

–Con Intoxicados igual ya recorrieron casi todo el país, ¿les queda algo?
–No conocemos ni Ushuaia ni Malvinas.

–¿De gira no se puede recorrer mucho los lugares, no?
–Hay chicos del grupo que conocen. Salen a recorrer y es re-envidiable.

–¿Vos por qué no podés hacerlo?
–Yo me quedo haciendo conexiones para que suene el teclado, el discman, una guitarra, la televisión… a veces la tengo que desarmar y todo eso me lleva mucho tiempo. Soy un maniático.

–No te tenía así, te veo más llegando justo para tocar y listo…
–No, pero eso lo hago en la habitación. Quiero que suene el discman, el teclado que, bueno, lo hago sonar a pilas, pero no importa.

–¿Te gustaría aprender a tocar algún instrumento?
–Trombón. No. Piano, piano.

–¿Sos de los que sacan ideas con el piano?
–No, porque no se cómo hacerlas o me las olvido enseguida. Cuando compongo, si quiero anotar algo y miro a mi alrededor y encuentro una lapicera, chau, gané.

–¿En el Interior son más fervorosos? ¿Te cuesta más salir a la calle?
–Y sí, como no vivís en el mismo lugar, les parece más raro. Pero yo de repente hace mucho tiempo que voy a Tilcara, la gente me conoce y soy un vecino más.

–Con Babasónicos tocaron en Tilcara el día que quisiste subir las llamas al escenario…
–Ya las vamos a subir, ya las vamos a subir. Les vamos a poner una rampa.

–¿Probaste la llama? Allá hacen unas milangas…
–Sí.

–¿Qué onda?
–Es lo mismo. ¿Qué le vas a tener? ¿Desconfianza? Yo tengo muchas ganas de comerme un humano algún día. No me quiero ir de este planeta sin comer carne humana. Si algún día pierdo un órgano, me lo voy a comer.

–Si lo encontrás…
–Lo feo sería comerme la choronga.

–Depende de cómo la prepares, ¿vos decís la propia?
–Sí, sí.

–Che, bueno, acá me bajo…
–Si te quedó alguna duda llamáme. (Al tachero:) Jefe, ¿le puedo pedir una radio? A ver, vaya un poco para adelante. No, más atrás. Ahí, ahí.

–Chau Pity.

Un amor de primavera

Pity y Adrián Dárgelos se visitaron mutuamente durante la novena noche del Pepsi Music. El público, agradecido.

Intoxicados arrancó su show en el escenario principal del Pepsi Music mientras en otro Virus terminaba su set de clásicos y los fans de Babasónicos se iban arrimando de a poco. En la novena noche del festival nacional más convocante no sólo se toleraron todos los estilos sino que convivieron durante un ratito. Babasónicos era la banda encargada de coronar la velada, pero, antes de que terminara el show de Intoxicados, Adrián Dárgelos subió al escenario y sorprendió a todos con una versión de “Patinador sagrado” (de Trance Zomba, 1994) cantada a dúo con Pity y la Sinfónica de Lugano de fondo. Ése fue el primero de dos encuentros escénicos para el recuerdo. Más tarde, Dárgelos –que suele ser poco locuaz– se encargó de elogiar la versión de Pity como “la mejor que nos hicieron en la vida”. El segundo encuentro sucedió durante el show de los Babas, sobre el final de la noche. Dárgelos se sacó la vestimenta de jean con la que había sorprendido al público intoxicado y ya con sus ropas de gala recibió al Pity, quien también se había cambiado para la ocasión. Con gorra y campera del Pami (¿de dónde las habrá sacado? ¡Queremos una!) compartió con su nuevo amigo el esperado hit de Jessico, “Deléctrico”, al que le agregó todos los ruiditos posibles usando tan sólo su boca y el micrófono, al mejor estilo Miguelius… después de asaltar una farmacia. Pity dice que no sabe desde cuándo se conocen con Adrián, ni siquiera recuerda tener algún disco de su banda, sólo que lo que escuchaba le gustaba. Tanto, que recuerda ese show de Babasónicos en el Pepsi como uno de los que más disfrutó de los últimos en los que estuvo. “Ahora la están rompiendo mal, están haciendo música muy linda”, reflexiona Pity. ¿Pero tienen algo en común Intoxicados y Babasónicos? “Ellos y nosotros somos unos Intoxisónicos. Así, ¿eh?”.

El bailarín asesino

La nueva pasión de Pity es la música electrónica. No sólo la escucha y la baila sino que además tendrá su propio set en la próxima Creamfields.

Desde que llegó y se sentó en el sillón de maquillaje hasta que se cerró el estudio fotográfico en el que se desarrolló la nota, Pity no pidió otra cosa para escuchar que no fuese música electrónica. Y se encargó de que el volumen no bajara nunca, de modo que no se perdiera ese espíritu de rave con el que parece convivir las veinticuatro horas del día. Tan copado está que no se separa ni un minuto de su silbato, lo lleva colgado al cuello y lo hace sonar cuantas veces sea necesario. Confiesa que le empezó a gustar de a poco pero que, como en todo, “en la música electrónica está lleno de chantas y de otros que la fabrican”. Entre sus favoritos, Pity reconoce al DJ y productor japonés Satoshi Tomiie. Aunque su nuevo ídolo no venga esta vez, Álvarez no se va a perder la fiesta de música electrónica más importante del mundo.
–El 11 de noviembre vuelve la Creamfields a Buenos Aires, ¿vas a ir?
–Sí, porque además nos dieron un set a Romina Cohn y a mí. Alucinante.
–¿Y ya tenías relación con ella o surge a raíz de esto?
–Tenemos relaciones, pero nos cuidamos.
–Imagináte al hijo de Romina Cohn y Pity…
–Verde.

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