“Martín Buscaglia no es un cantautor. Bueno, a ver, sí que lo es. De hecho, es un referente para todos los cantautores latinoamericanos de su época y –posiblemente- de las que vendrán. Pero créanme cuando les digo esto: Martín es mucho más que eso. Martín es un experimento. Basta de música (2020) bien podría ser, catorce años después, la continuación de El evangelio según mi jardinero (2006), una de sus obras maestras que, si bien tiene una mayor abundancia de elementos y arreglos, genera una sensación casi idéntica al escucharlo. El correr de los tracks de esta nueva entrega evoca, una vez más, el arquetipo del científico loco, la imagen del niño –canoso, pero niño al fin- jugando. Y es que todo, absolutamente todo en el mundo Buscaglia es abordado con la frescura, la inocencia y la curiosidad de la niñez. “¿Por qué querés hacer lo que ya hiciste ayer, si eso ya lo sabés?”, canta en “Para vencer”, ni bien arranca, validando esa afición exploradora.
El abordaje temático no escapa de esa lógica, ya sea despotricando con rebeldía adolescente contra conceptos establecidos como el amor (“me enamoré, no sé por qué, te juro, no quería”) y la inteligencia (“¿por qué si soy tan inteligente todo me chupa, todo me molesta? La respuesta es evidente, no soy tan inteligente”); o bien riéndose de estigmas clásicos del mundo adulto como lo son el error y el fracaso (“y allá van, dice el refrán ‘a cada paso una cagada’, se ve que quien inventó ese dicho nunca se equivocaba en nada”). Y, como ya nos tiene acostumbrados, desde la propuesta musical, también todo es lúdico. Quizás la mayor sorpresa sea la predominancia de las teclas en lugar de las guitarras. Basta de música es un disco gobernado por la simpleza en los arreglos pero nivelado por el libre albedrío en la elección de los elementos (como la tríada de instrumentos de cuerda, vientos y chapas de “Me enamoré” o la imperdible mixtura mágica que se genera entre el bandoneón y el arpa en “Caballos”). Así, sin demasiados parámetros de género, conviven canciones como “Los Barcos” (una zapada de ¡un! acorde) con los bailes armónicos y desórdenes melódicos de otras como “Leroy”. Ese track es una de las joyas del disco, suerte de anécdota narrada en forma de canción sobre la vez en que Buscaglia y su novia conocieron a Gene Anthony Ray, el actor que le puso cuerpo al Leroy de la serie de televisión “Fama” de los años ochenta. Imperdible e imposible de no-bailar. Así es como este niño canoso nos invita a su nuevo experimento de media hora y, tanto por búsqueda como por serindipia, nos deja como resultado una media hora de nuevas canciones díficiles de olvidar. Buscaglia tiene el coraje de hacer de su autenticidad una herramienta y de convertirla en un lenguaje en sí misma. Por eso, una vez más, le damos las gracias”.

Niño Etc es un músico y cantante argentino. Tiene editados tres discos (El gusto de los días -2015-; Surf -2017- y Bonsai -2019) y, mientras prepara su cuarto trabajo, acaba de lanzar “Cuarentena”, canción inspirada en las sensaciones que produce el aislamiento obligatorio a causa del COVID-19.

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