La sala Razzmatazz, cerrada. (Barcelona) Foto: Facundo Martín para Soy Rock

Las cifras hablan por sí solas: desde marzo no hay conciertos en España. Las salas están cerradas, los trabajadores cesantes, los músicos sin tocar. Según cifras oficiales, cuando termine el año las pérdidas que acumularán las salas de conciertos llegarían a los 120 millones de euros, habría 25 mil conciertos cancelados y 5 mil trabajadores directos habrían quedado desempleados. Esta situación apremiante hizo que la gran mayoría de las salas del país, además de algunas asociaciones que nuclean a los trabajadores de la música en vivo se hayan unido para hacerse escuchar y hoy, a través de streamig, transmitan distintos conciertos para darle visibilidad a la causa. La consigna se basa en una pregunta que, ojalá, no llegue a tener respuesta afirmativa: ¿El último concierto?

Las pérdidas que acumularán las salas de conciertos llegarían a los 120 millones de euros, habría 25 mil conciertos cancelados y 5 mil trabajadores directos habrían quedado desempleados.

Para exponer este desastre cultural y económico, representantes del sector se pusieron en marcha e iniciaron esta campaña. ACCES (Asociación Cultural Coordinadora Estatal de Salas privadas de Música en directo) que incluye a Andalucía Suena/CREADI,Asociación Cultural Música Cruda de Ceuta, Castilla La Mancha en Directo, Castilla y León en Vivo, Clubtura (Asociación Galega de salas de Música ao Vivo), EnViu! (Associació Valenciana de sales de Música en Directe), y Murcia Live!, Aragón en Vivo, ASACC (Associació de Sales de Concerts de Catalunya), KULTURA LIVE (Asociación de salas de música de Euskal Herria) y La Noche En Vivo (Asociación de Salas de Conciertos de Madrid), en nombre de cada una de las salas de su región propusieron una serie de shows en vivo que podrán seguirse hoy en redes sociales buscando el hashtag #ElÚltimoConcierto.

Una serie de shows en vivo que podrán seguirse hoy en redes sociales buscando el hashtag #ElÚltimoConcierto.

Desde Barcelona, por ejemplo, Razzmatazz presentará a Carolina Durante, Dorian y Hinds entre otros muchos más. La Sala Apolo hará lo propio con La Casa Azul, Green Valley y Muchachito y Salamandra le dará lugar a Manu Chao y La Pegatina. En la web El último concierto, pueden chequearse todas las salas adheridas para seguirlas en redes sociales, disfrutar de los conciertos, y dar apoyo a uno de los sectores más golpeados por la pandemia.

Este es el manifiesto de #ElÚltimoConcierto

LAS SALAS DE CONCIERTOS ESTAMOS VIVIENDO, SIN LUGAR A DUDA, LA SITUACIÓN MÁS CRÍTICA Y NUNCA EXPERIMENTADA DEL SECTOR HASTA EL MOMENTO.
La desaparición de salas es ya una triste realidad causada por la pandemia, pero sobre todo por la falta de acción y voluntad política de la administración que en este momento no es lo suficientemente consciente de que, como uno de los sectores más afectados por la crisis donde la mayoría de los espacios no han podido abrir sus puertas todavía, necesitamos una atención proporcional a nuestro grado de afectación si no queremos encontrarnos con un empobrecimiento y la desertificación cultural de nuestro territorio que por desgracia puede ser irreversible.
Hace casi ocho meses que prácticamente el 100% de las salas están cerradas y solo algunas pueden hacer conciertos en directo, con una drástica reducción de la capacidad condicionada por la distancia física, que reduce sus aforos a menos del 30% y con la prohibición de ejercer la actividad natural del baile que caracteriza a la mayoría de ellas.
El grado de incidencia de la pandemia en la actividad de este sector, en comparación con otros, es de los más elevados, algo que se contradice con la falta de capacidad para interlocutar con las administraciones y con la casi inexistente ayuda que recibe para tratar de paliar estos efectos. La gran mayoría de las salas no podrán sobrevivir en estas condiciones de endeudamiento progresivo más allá del 2020, a no ser que puedan recuperar la actividad en unas condiciones mínimas que no provoquen más pérdidas que las actuales, o que la administración escuche las medidas de choque que se proponen para reducir los gastos mensuales y que asignen ayudas económicas para compensar las pérdidas adquiridas hasta el momento.
Debido a que la actividad de las salas se desarrolla en un espacio específico que requiere una importante inversión en insonorización, equipos técnicos y un gran volumen de trabajadores, y que dicha actividad está vinculada a una licencia municipal que por inactividad puede desaparecer debido a su caducidad, y que no se conceden nuevas licencias en la gran mayoría de municipios del país, la desaparición de las salas puede convertirse en un hecho irreparable.
Por otro lado, la situación de crisis general y la precariedad económica en la que ya se encuentran muchas salas, está haciendo aflorar ofertas de fondos de inversión buitre dispuestos a comprar licencias a bajo precio con una clara intención de especular y generar otro tipo de actividades, mucho más rentables que la música en vivo y la programación artística, hecho que puede contribuir a dejar el territorio sin algunos espacios culturales esenciales para el nacimiento y la evolución de la carrera de los artistas locales.
Es absolutamente necesario que se establezcan unas medidas de hibernación de los gastos y un sistema de compensaciones económicas proporcionales al grado de afectación que el sector está sufriendo desde hace 8 meses, de manera que ayuden a las salas a poder sobrevivir sin actividad mientras duren las restricciones, de la misma forma que es imprescindible que se equipare la actividad de las salas de conciertos a las del resto de equipamientos culturales como cines y teatros para que cuando las condiciones epidemiológicas lo permitan, puedan abrir cumpliendo con las mismas medidas sanitarias que establecen los protocolos de las artes escénicas.
Nos gustaría que la administración entendiera que el trabajo de salas que ofrecen una programación artística y musical estable de proximidad durante todo el año, es un bien cultural del país y que poder disponer de espacios donde el baile y la música actúan como nexo que amalgama la capacidad de disfrutar, relacionarse y enriquecerse social y culturalmente, no solo es una necesidad que gran parte de la población tenemos en diferentes momentos de nuestra vida, sino un servicio que debemos ofrecer y un derecho esencial de la ciudadanía que debe ser garantizado.

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