A los 74 años, se fue un poeta, periodista, psicoanalista y difusor cultural, pieza fundamental en el crecimiento del rock argentino

“Hay una frase que dice que la poesía se tiene que explicar por sí misma, y yo creo que nada se explica por sí mismo. Porque si yo sé que en un poema de Federico García Lorca está una de las 100 mejores frases de la historia, tengo que avisarle al oyente. Y armar el clima como para que cuando llegue ese momento la pueda disfrutar aún más”, decía Tom Lupo en una entrevista con el diario Tiempo Argentino, hace ya unos años. En esa frase describió su mayor labor: seleccionar lo más destacado de la cultura argentina y difundirla con su sello de calidad. La noticia es que hoy Tom Lupo está muerto y aunque él sería capaz de encontrarla, este día no tiene nada de poesía.

Había nacido bajo el nombre de Carlos Luis Galanternik en Charata, Chaco, el 22 de octubre de 1945 y se puso Tom Lupo como un alias que de algún modo evocaba a Tom Wolfe, el escritor estadounidense que tanto admiraba. En la radio se movía como pez en el agua, con su voz engolada y su tono amable, sabía de todo, pero nunca sobraba al oyente, lo suyo era hacer conocer lo que él consideraba que estaba bueno, no poner en jaque a nadie, y menos a un entrevistado. Charló con Charly García, Soda Stereo, Luis Alberto Spinetta, y a todos les sacó alguna declaración que otros no pudieron. Con Luca Prodan llegaron a tener una relación estrecha, se entendían. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota aún eran una novedad cuando él los llevó a la radio.

La entrevista con Los Redondos era para Submarino Amarillo “tal vez el programa de rock más escuchado en esos tiempos”, según sus propias palabras. Y tenía razón. Él mismo contó que como Los Redondos no estaban convencidos de ir al estudio, los invitó a ir a su casa, para que se sintieran más cómodos. Durante la conversación, Lupo les contó que había estado entrevistando hacía poco a “un personaje de Buenos Aires”, Federico Manuel Peralta Ramos, cuya poesía le parecía interesante. Inmediatamente después, todos estaban hablando del actor de culto Robertino Granados (referente del Instituto Di Tella) y también de la artista plástica Renata Schussheim. Lupo estaba donde tenía que estar, con la gente adecuada, la gente que hacía cosas atractivas y Los Redondos se dejaron cautivar al instante.

Durante años estuvo al frente de programas que fueron espacios míticos para el radioescucha. Además de Submarino Amarillo, también participó de El Loco de la Colina (de Carlos de la Rúa) y Taxi en Radio Provincia de La Plata. Ejerció como profesor universitario en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, escribió dos libros -Palabras para la esfinge (1979) y Poesía y psicoanálisis (2004)- y también editó dos discos: En Mi Propia Lengua (2009), musicalizado por Fernando Samalea y Giro Hondo (2011) sobre textos del poeta argentino Oliverio Girondo, en que participaron León Gieco y Luis Gurevich. Justamente Gieco fue quien acercó material inédito de Tom a sus Grabaciones encontradas por Radio Nacional durante 2020, cuando el periodista ya no estaba yendo al estudio.

En 2015, Lupo tuvo un accidente automovilístico en Buenos Aires: una camioneta chocó el auto que él conducía y el impacto lo dejó en coma inducido, a causa del edema cerebral. A pesar de las lesiones que le provocó y el deterioro en su estado de salud, siguió adelante porque como él mismo se describía era “un obrero del lenguaje”. En su famosa primera entrevista a Los Redondos, le sacó una definición al Indio: “Uno negocia con la vida permanentemente y si yo puedo hacer buenas cosas con vos, cosas que me conmuevan… difícilmente haya un precio mayor, sobretodo, si yo estoy en esta vida para ser conmovido”. Tom Lupo supo conmover a varias generaciones y así será recordado. Por favor, que el adiós no se alargue.

Primera entrevista radial a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, por Tom Lupo.

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