Sin él, el rock and roll no hubiera sido lo mismo. Richard Wayne Penniman, tal su verdadero nombre, murió a los 87 años y la noticia se dio a conocer a través de las redes sociales, con el músico Kelvin Holly como vocero. “Descansa en paz, Richard. Mis pensamientos y oraciones están con todos mis compañeros de banda y fanáticos de todo el mundo. ¡Richard realmente era el rey!”. El guitarrista de blues no dio más detalles y aunque se desconoce la causa exacta de su muerte, se sabe que su salud estaba bastante deteriorada, después de haber sufrido en los últimos años un derrame cerebral y un ataque cardíaco, además de acarrear problemas en su cadera.

Solo él podía decir A-wop-bop-a-loo-bop-a-wop-bam-boom con tanta gracia, él inventó ese término que no quería decir nada y a su vez lo expresaba todo: era el mismísimo rock and roll.  Y se lo regaló a todos los que vinieron después, fue influencia de The Beatles y Rolling Stones, y tantos otros grupos en todo el mundo que siguieron sus pasos. Junto a Chuck Berry y Jerry Lee Lewis fue parte de una escudería irrepetible que en los años 50 revolucionó el mundo de la música y de la gente joven. La rebeldía tenía ya su propio ritmo.

En 2013 anunció su retiro, últimamente había estado actuando sentado en una silla de ruedas y no quería seguir así. Su vida no fue un lecho de rosas, más allá de la fama, el dinero y el talento. Había nacido el 5 de diciembre de 1932, rodeado de once hermanos, él era el tercero.  Su padre era diácono y vendía alcohol de contrabando en Giorgia, de donde eran oriundos, también tuvo un club nocturno. Su madre pertenecía a la Iglesia Babtista y ella fue quien lo llevó a cantar allí, en el coro, donde empezó a destacarse por su voz y por su gracia.

“Me hicieron cantar como Ray Charles, como BB King. Querían que cantara blues y ese no era yo”.

(Little Richard en Playboy, 1987)

Siempre se sintió discriminado por ser negro y bisexual, por esto último su papá lo echó de casa cuando tenía 15 años. Le gustaba salir con chicos y chicas y eso era algo impensado para principios de los años 50. Incluso llegó a ser arrestado es una estación de servicio por “conducta lasciva”, mientras miraba cómo una amiga suya tenía sexo con otro hombre en el mismo auto. Estuvo tres días preso y le prohibieron actuar en Macon, su pueblo durante algún tiempo.

Para 1957 después de un tour por Australia optó por dejar la música y se convirtió en predicador. Más tarde estudió Teología en Alabama y llegó a crear The Little Richard Evangelistic Team, con quienes predicó por todos Estados Unidos. Pero la música fue más fuerte y volvió a los escenarios 1962 aunque retornó al Ministerio de Dios en 1977. En el medio se convirtió en alcohólico, adicto a la cocaína y hasta cayó en las garras de la heroína. También volvió a ir preso por voyeur, esta vez en un baño de hombres.

Su historia debajo de los escenarios tuvo tan acción como arriba, donde encandiló con su estilo único y sus interpretaciones fuera de serie. En una entrevista con el cineasta John Waters, que salió publicada en Playboy en 1987, Little Richard resumió: “Envié una cinta a Specialty Records y no se pusieron en contacto conmigo. Estaba en el hotel y tenía un Chrysler que mi madre había comprado hipotecando su casa. Fui al estudio de todos modos, y me hicieron cantar como Ray Charles, como BB King. Querían que cantara blues y ese no era yo. Me subí al piano y comencé a cantar: ‘¡Woooooo!’ Ellos dijeron: ‘Oh chico, ¿de dónde sacaste esa voz?’ ‘¡A-wop-bop-a-loo-mop-a-wop-bam-boom!’ y dijeron: ‘Eso es un éxito’ … El resto es historia”.

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