Foto: Jero Rajzak

Hace exactamente un año, Luciana Segovia se iba de Cirse, banda que fue su modo de vida durante una década y media, con la que grabó cuatro discos, hizo diez videos, recorrió el país, llegó a México y se convirtió a una referente ineludible de una generación de mujeres cantantes de rock alternativo. Después de dar ese paso al costado, se tomó su tiempo para hacer el duelo y a principios de este accidentado 2020 sacó una primera canción (“Irse”) que sentó las bases de su camino solista. Pero explotó el COVID-19 en todo el mundo y tuvo que parar y readaptar sus planes.

–¿Qué estás haciendo en esta cuarentena que antes no podías porque quizás no tenías tiempo?
–Decidí continuar con el ejercicio día por medio, pero en vez de salir a correr hago rutinas intensas de YouTube. Estoy aprovechando a cocinarmucho y más sano, incorporando recetas veganas. También retomé mis clases de inglés online y piano por medio de una app. ¡Regresé con mis clases de canto, pero de manera online, y volví a leer! Ya llevo 3 libros en esta cuarentena. Como verás, me gusta aprovechar el tiempo.

–¿Cuáles eran tus planes artísticos para el 2020 antes del coronavirus?
–Mis planes para el 2020 estaban enfocados en el lanzamiento de mi carrera solista, ir sacando canciones y presentarme en vivo. En marzo salió “Irse”, mi primera canción, en todas las plataformas digitales y
mi debut en vivo iba a ser antes del show de Tokio Hotel en el Gran Rex gracias a la invitación de EB Producciones. Dos semanas antes de la fecha, se declaró la cuarentena obligatoria y se canceló absolutamente todo, por lo que tuvimos que frenar todos los planes de shows en vivo y no me quedó otra que seguir estrenando canciones digitalmente.

–¿Y ahora de cara a este futuro incierto?
–Seguir estrenando canciones a lo largo del año, las cuales tienen una historia en particular para contar y son muy diferentes entre sí porque que tengo el placer de trabajar con diferentes productores y productoras que dejan plasmada parte de su impronta. Mientras tanto, me da tiempo para ir trabajando en otras cosas, como canciones nuevas, o el show en vivo para cuando la cuarentena termine. Estamos aprovechando a adelantar trabajo, para poder brindar una propuesta artística de calidad y para que no nos agarre desprevenidos cuando podamos volver al vivo. También estoy evaluando la posibilidad de un show vía streaming en función de cómo se desarrolle toda la implementación de los protocolos de salubridad en los que está trabajando ACMMA y las diferentes asociaciones de la industria música.

–Después de 16 años en Cirse, saliste con “Irse” una canción bastante rupturista, al menos para lo que estaba acostumbrado tu público. ¿Cómo se dio ese volantazo?
–Fue algo buscado. “Irse” fue la primera canción que compuse justamente en la etapa de duelo y quise respetar la línea de tiempo de composición para darle el cierre a una etapa y el comienzo a otra. Salir con un estilo que no se parezca a lo que yo venía haciendo en Cirse fue liberador y hacer todo lo contrario de lo que se esperara que hiciese, me encantó. Mis ganas y mi necesidad de ampliar el abanico estilístico me interesan másque conservar el público de Cirse. Obviamente que me encantaría que a ellos les guste también mi nueva música, pero básicamente me es más importante ser honesta conmigo misma y dejarme llevar un poco por mis nuevas sensaciones. 

–El segundo single, “Voy a ponerme bien”, si bien es más rockero, tiene texturas que lo alejan de la típica formula instrumental. ¿Este tipo de cosas son las que podés desarrollar con la libertad del solista?
–Tiene que ver con muchas cosas, pero primero con querer salir del molde en el que venía laburando hace 16 años. La formación típica de batería, bajo, guitarra, voz, tiene su sello bien definido y es por eso que busque los sonidos de otros instrumentos que me llevaran a otro lugar, como por ejemplo el piano, el corno y los sintes. Obviamente, el ser solista me da otras libertades al poder tomar el 100% de las decisiones y el poder reflejar lo que quiero transmitir. En segundo lugar, también tuvo que ver con estar escuchando otra música y creo que eso se debe a la maduración. No escucho la misma música que 20 años. Los sonidos se van modernizando y yo me modernizo con ellos.

–¿Cómo fue hacer el duelo de tener que dejar un proyecto de tantos años?
–El período de duelo fue heavy. Luego de comunicarle a los pibes mi decisión, atravesé un cambio de 180 grados de manera muy abrupta. De un día para el otro no tenía más ensayos, ni shows, ni notas, ni giras, ni nada. Mi teléfono parecía que se había descompuesto, ya que de un día para el otro dejó de sonar. Mi vida, de repente, dejó de tener esa aceleración a la que venía súper acostumbrada y me deprimí mucho.
Lloré, lloré montones, por meses y meses. Sin hacer nada, sin cantar ni escuchar música. ¡Deprimida! La clave fue respetar eso, porque era el duelo mismo. Algún día iba a salir, algún día iba a poder arrancar de nuevo, todo desde cero, otra vez, y así fue. ¡Y acá estoy con muchísima energía para seguir!

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