Tacchetti

Decir que el encierro de Lucía Tacchetti ha sido productivo sería quedarse corto. Desde participaciones por streaming hasta colaboraciones con artistas de México y España, la cantante ha escalado a raras alturas en los últimos dos años, pero en especial durante la cuarentena. El resultado es ELETÉ, un disco que combina desafío y vulnerabilidad con ganchos de synth-pop irresistibles.

En línea con un sonido electropop que tuvo su revival a principios de la década pasada de la mano de artistas como M83, CHVRCHES y Sylvan Esso, Tacchetti descubrió que se sentía muy cómoda entre sintetizadores y looperas y dio un giro radical en su carrera. Su amor por estos instrumentos nace de que su primer contacto con la música fue a través del piano y sueña con colaborar con LCD Soundsystem y con Miranda!, que fue una de las primeras bandas que le voló la cabeza. 

¿Cómo fue tu acercamiento a los sintetizadores?

–Cuando aparecieron los sintetizadores en mi vida sentí que era la versión mejorada del piano, pero a la vez encontré mucha libertad. En vivo puedo modificar cosas y jugar con todas las opciones que te da el instrumento. Me gusta mucho Alt-J, por ejemplo, que son tres, pero en el escenario suenan como si fuesen veinte personas. También me gusta Arcade Fire y me divierte ver grupos tan numerosos haciendo mil cosas o bandas tan reducidas logrando un sonido interesante. A veces lucho con esto cuando estoy tocando en vivo, siento que me falta la banda. Creo que viene de la concepción que tenemos de hace mucho tiempo de que la música es con mucha gente en escena, pero está bueno romper con esos estereotipos y ver en un festival gigante un proyecto de una o dos personas en un mega-escenario.

“Está bueno romper con estereotipos y ver en un festival gigante un proyecto de una o dos personas en un mega-escenario”.

¿En qué momento te diste cuenta de que querías ir por este camino?

–Yo marco como un punto de quiebre cuando fui a SXSW (el festival de música South by Southwest que se hace en Austin, Texas, Estados Unidos), en marzo de 2017. Fue la primera vez que vi muchas formas de tocar en vivo. Las bandas tenían la batería electrónica, las voces estaban 100 por ciento procesadas. Las bandas eran de dos o tres, o proyectos solistas. Todo esto me hizo explotar el cerebro, sentí que tenía que hacer algo así, probar instrumentos, jugar con los sonidos. Si bien ya venía buscando un cambio, en ese viaje me di cuenta de que mi camino era por ese lado. Ese año empecé a experimentar con una loopera, generaba loops y cantaba sobre eso. Además tenía la posibilidad de viajar más, pero no podía llevar una banda conmigo por una cuestión económica, entonces encontré la manera de tocar sola. Ya para fin de ese año estaba componiendo con sintetizadores y cajas de ritmos, y en 2018 saqué VOL.3D, que es 100% pop electrónico.

En VOL.3D las canciones son efervescentes pero en ELETÉ el sonido es mucho más minimalista, ¿qué cambió en ese tiempo?

–Son cosas que se van dando naturalmente. No sé si planeaba que ELETÉ suene de esta manera, pero me gusta que la canción tenga las riendas de hacia dónde va. Si siento que va a quedar bien algo, ponérselo, no estar pensando si la quiero más arriba o más rápida. Si la canción me pide esa energía, la dejo que fluya ahí.

¿Creés que ELETÉ es un disco más introspectivo?

–Sí, es más introspectivo. Creo que tiene que ver con la madurez. Es un disco que se nota que hace un tiempo que vengo en esto, que ya no tengo veinticinco como cuando empecé. Hay muchos elementos que ayudan, cuando como mujer estás más plantada, se nota y las letras reflejan eso. Esa seguridad, esa solidez de poder abrirme en aspectos que necesitaba abrirme y ponerle palabras a cosas que me atraviesan en mi día a día. Tiene un equilibrio de cosas muy sensibles, como más de amor, y cosas de lo cotidiano. Cuando grabé VOL.3D yo estaba muy confiada de lo que estaba haciendo y sentía que tenía que ir por ahí, pero mi cabeza era un caos. Venía de hacer algo distinto y tenía miedo de que la gente deje de seguirme, que no les guste lo que estaba haciendo. Pero después entendí que no hay que pensar en eso y que siempre aparece gente nueva. 

Cuando comparás “Todo Cambia” con “Mandamiento”, se nota esa confianza en tu sonido y un empoderamiento.  

“Todo cambia” es la duda hecha canción. En esa época no me animaba a hablar de ciertas cosas, en cambio “Mandamiento” es una canción que vivo desde que tengo uso de razón, pero no encontraba palabras para decirlo como quería. El arte es eso, expresar lo que estás sintiendo en el momento. También va muy de la mano con el crecimiento del lugar de las mujeres en la música en estos últimos años. Cuando era más chica era difícil encontrar referentes, había muchas figuras en el pop con la imagen muy cuidada, pero no se veía tanto a la mujer que podía hacer lo que quería en el escenario.

En estos tiempos de pandemia, la hiperconectividad se volvió moneda corriente y es difícil no estar disponible. “Apagón” es una canción que critica eso y habla de hacer un parate total, ¿qué relación tenés con las redes sociales?

–Con “Apagón” me pasó algo loquísimo porque la hice el año pasado y cuando empezó a pasar todo esto no podíamos creer lo atinada que era. Son cosas que nos atraviesan cotidianamente y de las que hablamos pero hay momentos en los que cobran una fuerza que no te esperás. Tengo momentos con las redes sociales, trato de encontrar equilibrio. Soy muy reservada con muchas cosas de mi vida y me gusta mantenerlo de esa forma. Este año fue muy intenso a nivel lanzamientos, videoclips e información, pero también necesito descansar. Trato de no estar mucho, no soy tan adicta a las redes. Cuando estoy con amigos y familia, estoy 100 por ciento ahí, porque si no, no estás en ningún lado, se mezcla todo el tiempo todo. Pero en líneas generales me llevo bien, me divierte, me parece que es enriquecedor tener feedback, poder hablar con las personas y escuchar sus devoluciones. Además de repente aparecen propuestas inesperadas, como por ejemplo el remix de “Flashback” de Javiera Mena. Todas las colaboraciones que tuve en el disco, salvo por Isla de Caras, que lo conocía personalmente, se generaron gracias a internet. Me pareció increíble generar este lazo con las chicas y el trabajo fluyó súper bien. 

“La virtualidad de este año me hizo llegar a muchos lugares y mucha gente que en otro momento no habría llegado.”

Gran parte de ELETÉ se gestó durante la pandemia, ¿qué impacto tuvo en el producto final?

–El resultado de posponer el disco fue muy positivo, iba a salir en marzo para el Lollapalooza. Ya lo tenía casi terminado, sólo faltaba ultimar algunos detalles de mezcla, pero ese tiempo que nos dio esta situación me permitió volver a escucharlo con más atención. Yo venía trabajando muy intenso desde diciembre, iba al estudio casi todos los días y estaba tan metida en el producto que era muy difícil distanciarme y escucharlo bien. Me vino bien poder tomar un respiro, lo dejé descansar un mes. Cuando volví a escucharlo empecé a encontrar cosas que quería modificar, además en este tiempo también apareció “El Magnetismo”, que no estaba en los planes y junto con el equipo con el que trabajo decidimos que teníamos que incluirla porque era muy mío ese lado B. Eso marcó un punto de quiebre importante, de repente algunas canciones empezaron a quedarse afuera porque ya no convivían tan bien con el disco. Entonces volví a sentarme a componer y decidí que si sentía que había alguna canción que le ganara a otra que ya estaba en el disco, la iba a reemplazar. Finalmente así entraron “Todo Está Donde Lo Dejé”, que es la segunda, y “Creer En Nada”, que es una colaboración con Cabiria. Son canciones que me gustan mucho, que le dieron frescura al disco de nuevo porque las siento nuevas al día de hoy. Además se nota el condimento de la pandemia en el producto final porque “Todo Está Donde Lo Dejé”, por ejemplo, es una canción 100 por ciento sobre eso. Todos estábamos en una vorágine inmensa de no parar ni descansar nunca. Cuando terminamos el disco me di cuenta de que venía de dos años y medio de no parar ni una semana, entre lanzamientos y giras. El parón me permitió trabajar mucho la parte visual del disco. El no estar en ese loop de presentaciones, me dio la posibilidad de hacer videoclips y sacar el material a lo largo del año. Además la virtualidad de este año me hizo llegar a muchos lugares y mucha gente que en otro momento no habría llegado. Este año los artistas que estamos en el medio pudimos salir un poco más a la superficie. Al mismo tiempo aprendí que no hay que parar del todo porque gracias a que seguí adelante aparecieron muchos proyectos interesantes. 

Tacchetti

Tacchetti cuenta que una tarde de marzo, entre la incertidumbre y la confusión de la cuarentena, escuchó “El Magnetismo” en el balcón de su casa, sintió una conexión muy especial con la canción de Él Mató A Un Policía Motorizado y decidió hacer un cover como forma de  homenaje. 

¿Qué te inspiró para grabar el cover de “El Magnetismo”?

–”El Magnetismo” surgió durante el Cuarentena Fest. En esa época estaba participando de shows por streaming y de repente me encontré con que mucha gente de la audiencia se iba repitiendo, entonces quise ponerle un condimento especial a cada show. Empecé a pensar en hacer un cover y para el Cuarentena Fest elegí “El Magnetismo” porque es una de mis canciones favoritas, me parece increíble la letra, la duración, es muy especial. Además la letra cobraba más fuerza en ese contexto. Improvisé algunas cosas cuando la toqué y me gustó mucho el resultado. Justo nos contactaron para participar de un compilado que hablaba de la pandemia y la grabé. Cuando escuché la mezcla y el resultado final, pensé “esta canción tiene que estar en el disco”.

“El Magnetismo es una de mis canciones favoritas, me parece increíble la letra, la duración, es muy especial”.

Hace poco presentaste el disco desde Niceto, en Buenos Aires, en un show que se transmitió por streaming, ¿qué sensaciones te dejó tocar sin público?

–El show en Niceto fue muy lindo. Estaba temerosa por el tema del streaming porque, si bien había hecho shows durante la cuarentena, era el primero en un escenario, con muchas cámaras y toda la puesta en escena. Tratamos de que sea lo más normal posible y pude sentir la adrenalina de la prueba de sonido, maquillarme rápido, los nervios de antes de salir al escenario… Tuvo la energía y los condimentos que yo recordaba de tocar en vivo. A la vez me pudo ver gente de todos lados, amigos, familia, que no viven en Capital. Me encantó poder unir a un montón de personas que nunca habían tenido la posibilidad de ver el show que doy acá. Hubo mucho trabajo detrás, tuvimos que armar todo el disco nuevo para presentar en vivo, pero fue una gran experiencia. Por momentos tenía miedo de que sea fría pero conecté rápido con la cámara y sentí que ahí estaba la gente, lo disfruté. Para mí lo más difícil de este tipo de shows y, por suerte, lo único que no se puede igualar es la energía que hay en el lugar. Como artista, los shows sin público son difíciles porque se pierde un poco la adrenalina de la incertidumbre del vivo. Hay que enfocarse en otras cosas, pensar cómo moverse, mirar a la cámara. Hay que ser más performer y encontrar de nuevo la forma de pararse en el escenario. Me interesa la propuesta de algo presencial con distancia. Creo que se conserva el espíritu del vivo, encontrarte con amigos, tomar algo, comentar el recital, que sea algo más que prender la tele y verlo.

Quedaste entre los cinco finalistas de América en el concurso Musicians Wanted de Vans, Anderson Paak puede elegirte para que abras su show el año que viene, ¿cómo vivís esta experiencia?

–Me enteré de que había quedado finalista cuando estaba preparando el show en Niceto, no lo podía creer. Fue una experiencia hermosa, esa semana grabamos la sesión que va a transmitirse en la final y nos dieron Romafonic para grabar, que es un estudio gigante y muy hermoso al que nunca había entrado, así que había una energía muy especial. Tenía que tocar sola, así que me alquilé una máquina de ritmos de los ochenta, estuve aprendiendo a programarla y armamos todo para que suene como un show en vivo. Fue una gran experiencia, me genera mucha alegría esta noticia en un año lleno de cosas inesperadas.

La final de Musicians Wanted se transmitirá este miércoles 09 de diciembre a las 22 de Buenos Aires a través de la web de Vans.

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