Foto: Gentileza Edgardo Andrés Kevorkian

Faltan unos días para que Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado agoten dos Estadios Malvinas Argentinas al aire libre y en el búnker de la banda hay dos cuestiones que obsesionan a todo el mundo. Primero, llegar con las 35 canciones del repertorio bien ensayadas, y después, que el holograma del Indio Solari que están preparando sea lo más creíble posible, que dé la sensación e ilusión visual de que el cantante está presente en el escenario. Y la verdad es que ambas cosas parecen marchar sobre ruedas. 
Basta con entrar un rato a la sala a escuchar las poderosas versiones de “Rock para el Negro Atila” o “Vencedores vencidos” para darse cuenta de que Gaspar Benegas y Baltasar Comotto en guitarras, Pablo Sbaraglia en teclados y acústica, Fernando Nalé en bajo, Sergio Colombo en saxo, Miguel Tallarita en trompeta, Deborah Dixon y Luciana Palacios en coros y Ramiro Naguil en batería conforman una pared de sonido con recursos de sobra para sortear un gran desafío: estar a la altura del legado artístico del Indio.
Es de público conocimiento que el Parkinson no le permite al cantante afrontar la exigencia física de una misa ricotera y por eso el fotógrafo Edgardo Kevorkian y el realizador audiovisual Matías Mera están trabajando a destajo para que Solari pueda estar presente de manera virtual en algunos pasajes del recital. ¿Cómo lo hicieron? Grabaron al Indio cantando en su estudio de Parque Leloir y en este momento le están haciendo todo un tratamiento a las imágenes para poder tirarlas con tres proyectores láser de 13.000 lúmenes sobre una tela transparente. Suena osado, pero el plan es firme.  Mientras tanto, Gaspar, Baltasar y Pablo hacen un pequeño alto en el ensayo y se entregan a la charla. 

–¿Qué pasó después de esa primera reunión que hicieron a beneficio de Martín Carrizo que decidieron seguir adelante y hacer nuevos shows?
Pablo Sbaraglia: Básicamente la pasamos bien. Y creo que la gente también (risas). Logramos divertirnos de una manera que nunca lo hubiéramos pensado: hacer una reunión de las que el Indio inventó, pero sin él. Nos conectamos, disfrutamos de las canciones y por eso acá estamos. 

–¿Al Indio también le pasó algo para dar el visto bueno, por más que no haya estado presente físicamente?
Pablo: Él siempre un poco nos decía que teníamos que seguir con la banda. Pero, en lo personal, imaginarme esa situación me ponía un poco triste. Esto se dio de una manera  espontánea, natural, genuina, sin demasiado tiempo para analizarlo. Y además el Indio está involucrado en la movida y todo esto nos conectó con él desde un nuevo lugar. Todo esto se puede llevar adelante porque seguimos teniendo un vínculo muy fuerte con él. 

–Ya pasaron tres Malvinas Argentinas agotados al aire libre, se viene Rosario y también se habla de Córdoba. ¿Van a ir a todas las provincias?
Pablo: Iremos viéndolo. Esta banda está forjada en la esencia de lo que el Indio generó y no nos vemos saliendo a hacer un montón de shows porque esto tiene un alto nivel de exigencia en la producción. La idea es mantener lo que se venía haciendo hasta ahora.

–¿Adoptaron nuevos roles en esta nueva etapa?
Pablo: De movida, cantar, que no es poco.
Gaspar: Y cuestiones que hacen al armado y a la producción artística del show, puesta en escena, lista de temas, planta de sonido, técnicos, máquinas. Siempre estuvimos involucrados, pero ahora bastante más. Así que, a la gran presión de este repertorio, se le suma también estar un poco a cargo de todo. Estamos todo el día comprometidos con el armado de estos shows. Queremos que sea una fiesta y tenemos todo el equipo de Los Fundamentalistas a disposición.


–¡Cuántos cantantes hay en la banda!
Pablo: Cuando se armó el recital para Martín, alguien sugirió que tenía un amigo que se ofrecía a cantar, y no, la banda somos nosotros y todos cantamos como cada uno sabe según las canciones que más nos resuenan a cada uno. El puesto de cantante no está porque el Indio no es reemplazable. De hecho, en el armado de escenario, el medio está libre. Es la manera de conservar la energía que siempre tuvimos, sin disgregarla en terceras personas.

–¿Cómo surgió la idea de proyectar al Indio cantando a través de las pantallas y después lo del holograma?
Gaspar: En realidad cuando lo fuimos a filmar la primera vez al estudio, no sabíamos muy bien lo que estábamos buscando. Primero quería participar con algún video, pero más que nada para la promoción del show por Martín. Y cuando le dijimos que queríamos grabarlo a él cantando solo, nos tiró “están locos, vengan ustedes a tocar conmigo”. Y ahí nos imaginamos a nosotros tocando en vivo y él desde las pantallas haciendo la performance. Y así se fue dando. No sabíamos cómo iba a salir, hasta que lo vimos después y nos gustó a todos. En el momento no lo podíamos creer, darnos vuelta y que esté ahí cantando con nosotros en sincro. 
Pablo: Fue extraño. Pero bien. Porque lo sentimos presente en toda la movida, pero a su vez lo extrañamos. 
Gaspar: Porque todo con el Indio siempre es único y sin precedentes. Y en este momento se está dando esta situación, que nos está regalando la banda para que toquemos, para que salgamos con todo el equipo, y es algo que no lo hizo ningún artista. Siempre queremos dejar en claro que aunque participe de todas las decisiones, no va a estar en los shows y que cada vez que colabore con algo, será una sorpresa.

–Entonces lo de que no está presente es bastante relativo, porque lo está desde un montón de aspectos, ¿no?
Gaspar: Claro, por algo también lo difunde a través de sus canales, porque está a favor de que toquemos y quiere que la gente vaya a ver a esta banda. 

–Más allá del hecho artístico, que es innegable, ¿el público también extrañaba el hecho social? Juntarse entre amigos, hacer una previa, toda la famosa liturgia ricotera…
Pablo: Después de tanto tiempo de desasosiego, de falta de esperanza, que nos hayamos podido juntar fue una descarga, una alegría, una descompresión de estos 4 años que fueron muy duros para la gente así que todo esto vino bien.

“Él siempre un poco nos decía que teníamos que seguir con la banda. Pero, en lo personal, imaginarme esa situación me ponía un poco triste. Esto se dio de una manera  espontánea, natural, genuina, sin demasiado tiempo para analizarlo” (Pablo Sbaraglia)

–El otro día publicaron una foto de ustedes tres en el Estadio Único de La Plata en 2005. ¿Qué recuerdos les trajo esa imagen?
Baltasar Comotto: Siii, de la prueba sonido. Estábamos muy enfocados porque queríamos volarles la peluca a todos. Nos gustaba mucho la música y era una cosa muy flashera porque era la presentación de El tesoro de los inocentes. 
Gaspar: Fue el show que más ensayo y tiempo de preparación tuve en mi vida. Meses y meses todos pensando en el regreso del Indio a los escenarios, el primero de su carrera solista y el primero nuestro como banda. 
Baltasar: Cabía la posibilidad de todo, que nos tiren zapatillazos y nos reprueben… o no. 
Gaspar: Claro, sí, había toda una expectativa de qué iba a pasar con una banda nueva al lado del Indio. 
Pablo: Fueron casi 6 meses de ensayos. Nuestra vida sólo pasaba por esos conciertos que iban a ocurrir el 12 y 13 de noviembre. Y las sensaciones eran de las más incomparables que hemos vivido. Hasta fuimos a entrenar algunas mañanas.
Gaspar: Yo fui una sola nomás (risas). 
Pablo: Los nervios y la felicidad más grandes que te puedas imaginar conviviendo todo el tiempo.
Baltasar: Fue una cosa muy colosal, todo lo que fue la previa, la gente ingresando al estadio, estaba todo lleno.
Gaspar: Ya estar en una cancha de fútbol siempre es emocionante. Como cuando sos niño y te dejan ingresar al campo de juego y estás ahí pisando el pasto. 

–Los públicos de bandas tan queridas como Los Redondos, que despiertan pasiones, en general son celosos y nostálgicos, pero ustedes lograron ganarse el cariño generalizado. ¿Está todo bien con Los Fundamentalistas?
Gaspar: Porque el Indio tiene coherencia y fidelidad con la gente y a nosotros nos tocó estar a su lado durante 15 años, lo más grandes de su carrera. Obvio que todo nació con las canciones de Los Redondos, pero a nosotros nos tocó una parte gigante en la historia del rock argentino. Pensá que hay mucha gente que se crió escuchándolos pero nunca los había podido ver en vivo, entonces eso tiene mucho que ver. 

–¿Se da como toda una cuestión de igualdad con la gente?
Gaspar: Es que viste que en Los Redondos estaba la figura de Patricio Rey, una entidad por encima de todos. Y acá pasa un poco eso y queda claro. Ninguno de nosotros hizo las canciones, ni es la estrella, ni canta con la voz única del Indio. Estamos todos ahí por algo que nos trasciende. 
Baltasar: Influye mucho la cabida que nos dio él a nosotros, de incluirnos en su historia artística y sentirnos identificados con esa música. Bah, yo no me considero un músico sesionista. Y eso está buenísimo.

–¿Y ahora el Indio tiene Instagram? ¿Cómo lo viven ustedes? Hasta hace poco parecía algo impensado.
Gaspar: Sabés que creo que nunca tuvo las herramientas. Con Facebook me acuerdo que abría una cuenta, ponía un par de publicaciones y se las bajaban porque era “contenido no apto para Facebook”. O tenía 5 amigos y miles de solicitudes de amistad, y pensaban que era sospechoso y se la volvían a cerrar. Ahora en Instagram le dicen “Indio saludame por favor” y él “bueno, si me lo pedís así”, y se caen de culo (risas). 

–¿Escucharon “Luz Delito” de Wos, que sampleó el riff de “Luzbelito y las sirenas? Quizás todavía hay un poco de resistencia desde el rock para géneros como el trap y el hip hop…
Pablo: Wos es un genio. A mí me cae muy simpático y me gusta lo que hace. Y el espíritu del rock siempre fue romper los moldes. Entonces mal haría si quisiera mantener el status quo. ¿A costa de qué? ¿De ponerse rígido y traicionar su escencia?
Gaspar: El rock, además de ser un estilo de música, pasó a ser un movimiento contracultural. Pero también hay talibanes que no aceptan cosas no rockeras y ese tipo de pensamiento le hizo mucho daño. Esto de si es heavy, no podés traer a un punk o un cumbiero. Y así te vas quedando un nicho hasta que te extinguís. La música es para compartir. El rock ya es una palabra que abarca todo porque es un movimientos social. Todos los pibes del trap escucharon rock.
Baltasar: Pero además en la época de Public Enemy, ya se juntaban con Anthrax. El rap se fusionó con el metal. 
Gaspar: El primer rap que se grabó en Nueva York fue de Blondie, que era del rock. Después Run DMC se juntó con Aerosmith. ¿Por qué? Porque al rockero siempre le gustó el rap porque es la música de la calle y el rockero tiene calle. Si no te gusta el rap… ¡no sos rockero! 

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