Discos de Cabecera:Clics Modernos, de Charly Garcia. No existe nada más argentino que Charly, porque Charly es de todos, eso genera: Que todos lo crean propio, de uno y de nadie más. Es un disco que reúne los sonidos más característicos de los ’80s pero de una forma muy homogénea, no se traiciona, nada de lo que implementa en el: baterias electronicas, synthes, pads, le roba protagonismo al artista, nada sobresale por encima de su voz, de sus letras y sus melodías. Refleja una visión del artista ante una determinada situación socio política, desde un país totalmente diferente, hilando fino con un lenguaje argento pero adentrándose en la mente de una nueva generación post dictadura militar. Un disco que cualquier argentino lleva en las venas. Artaud, de Pescado Rabioso. El Flaco se hunde en su primera proeza personal, y demuestra que todo lo puede. No necesita de nadie más, puede él solo con la guitarra, con banda, blues, jazz, baladas, pedilo y lo tenes. A mi personalmente, después de Almendra y Pescado me empieza a costar L.A.S, pero creo que aca logra algo único y resistente al paso del tiempo. El amor después del amor, de Fito Páez. Si, ya se que pensas: todos argentinos. Pero es porque creemos que de eso se trata, de tener raíces, de identificarse con lo que te rodea, y el rock agentino es un ícono muy grande como para pasar de largo y no mirarlo. Estoy eligiendo estos discos sin pensarlo, y me causa un poco de gracia haber caído en la triada del rock argentino, pero es porque está en nuestra sangre este lenguaje. ¿Quién pudiera resistirse a estas melodías, a estos fraseos largos, que no sabes nunca donde van a hacer pie? Ni hablar de la producción, de los arreglos de este disco, con Butrón, Carambula en guitarras, y Tweety González en la producción. No lo digo yo, sino todo Latinoamérica como el disco más vendido”.

Un show: “No voy a decir que todos, porque no vale, pero de todos se aprende algo. Por suerte pudimos tocar muchísimo, hicimos giras por todo el país y tocar en grandes festivales, ir a Chile como 5 veces, a Uruguay, pero recuerdo mucho una gira en la que, entre otros lugares, tocamos en Rauch, provincia de Bs. As. pueblo muy chico, al que llegamos y no había casi equipos, donde las condiciones técnicas no estaban a la altura, pero la gente estaba agolpada para vernos. No se necesito más que eso para que todo esté dado, y fue muy divertido, nos dimos cuenta lo que en verdad somos, que nos une, y qué es lo que la gente aplaude de nosotros como banda”.

Autodefinición: “Siempre es difícil definir un sonido, o el ambiente de una banda, de la que uno forma parte, porque se siente que al decirlo se petrifica o se encasilla al artista en un ámbito musical. Somos una banda muy argentina, de eso estoy seguro. Quizás nuestros discos están plasmados musicalmente de lo que escuchábamos en ese momento, hay mucho del rock 60s y 70s argentino, pero también hay de todo, nunca fuimos una banda que solo escucha UNA SOLA COSA, y creo que con el tiempo, y en nuestros próximos lanzamientos es algo que va a reflejarse. Puedo decirte que somos amigos, muy amigos, que entendieron que las cosas como equipo y como parte de un grupo de trabajo no solo se deben al azar o a la inspiración, sino también al sacrificio. Me gusta mucho como crecimos, que aprendimos de todo esto, que nunca nos quedamos en la superficie de lo que rodea a una banda, sino que entendemos esto como algo muy valioso, donde todo lo que hagamos va a quedar registrado, y que es, en ese momento, donde no podemos mentirnos a nosotros mismos, antes que a nadie”.

Origen: Cuatro pampeanos en la ciudad

Integrantes: Julián Pico (bajo y voz), Manuel Fernandez (guitarra y voz), Nicolas Lippoli (guitarra y voz) y Mauro Lopez (batería).

Edad promedio: 31 años.

Discografía: Las Sombras (2016) y Crudo (2018).

IG: /las.sombras
FB: /lassombrasvandetras

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