Rolando, ODDO e I.O., nuevos exponentes de la música chilena

El objetivo es hacer visible y posicionar a la industria musical chilena, que los artistas del país sudamericano encuentren nuevos mercados. Y que nuevos oyentes puedan disfrutar de los sonidos que nacen al sur del sur. Así se origina Chilemúsica, una marca sectorial que surge de un concurso público para proyectos que busquen potenciar un determinado sector productivo nacional, en este caso la música, mediante la creación e implementación de una marca que sea representativa. 

Chilemúsica es justamente una nueva marca sectorial público-privada para la promoción de la música chilena en el exterior. A través de alianzas –y sin desestimar otros blancos- esta iniciativa apunta a los mercados de México, Perú y España, donde la música chilena ya tiene una buena percepción y un desarrollo natural y orgánico de sus oportunidades. Creada por la Asociación Gremial Industria Musical Independiente de Chile (IMICHILE), la Dirección General de Promoción de Exportaciones (ProChile), la Subsecretaría de las Culturas y las Artes, la Corporación de Fomento de la Producción (Chilecreativo) y la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD), esta marca funciona como una red de lo que ellos llaman “articuladores”.

Desde la organización explican: “Ponemos a disposición de las delegaciones ya seleccionadas en cada una de las ferias, festivales, mercados o instancias internacionales nuestra red de contactos para facilitar la misión de permear en nuevos mercados. Además, somos los responsables de promocionar y organizar la presencia de delegaciones, además de crear redes comerciales con otros países”. Poder vivir de la música es el sueño de muchos, y poder entender el arte como un negocio rentable, la manera de lograrlo. Oliver Knust es uno de los responsables de que Chilemúsica sea una realidad y aquí explica el origen y el futuro de esta interesante propuesta.

–¿Qué se puede hacer desde la industria en este momento de pandemia, en el que la música se ha convertido en uno de los sectores más castigados?

–Lo primero fue sentir el golpe de que todo lo que tenías planificado para el próximo año y medio se te venía abajo, luego la incertidumbre de que los fondos del gobierno realmente llegaran, porque lógicamente los fondos se empezaron a ir a la emergencia sanitaria… Luego de un tiempo se estabilizó, nos quedamos más tranquilos para salir adelante y cambiarnos al digital pensando en que no podíamos perder el año. Había que hacer un esfuerzo para reactivar el sector. Una de las grandes razones por las que se forma Chilemúsica es porque el mercado chileno es muy chico y está muy aislado. ¡La exportación es vital! Es un país en el que solo se puede tocar en Santiago, quizá en un par de plazas más, no es como en España o en México que hay muchas ciudades en las que uno puede girar. Entonces nosotros tenemos que fomentar que después de esto siga la exportación, sigan las posibilidades de viajar. Si no se venden contenidos en vivo, entonces que podamos vender contenido para sincronización, para licencias y seguir con la promoción. En Chile siguen pasando cosas y si están las vidrieras digitales tienen que tener contenido chileno. Todo lo que no se usó en pasajes, se usa en contenido audiovisual de promoción.

Rolando Fino

–Parte de tu tarea es explicarles a los músicos que este proyecto es un beneficio absoluto para el sector del que forman parte, ¿te chocaste con algún prejuicio por parte de los artistas?

–Es muy difícil de explicar y lo seguimos haciendo. Hay marcas sectoriales en Chile que ya venían funcionando, como por ejemplo, para el cine, para la arquitectura. Muchos de ellos nos decían ‘todo este año ustedes tienen que hacer socialización de la marca, tienen que hacer talleres, repetir, casi majaderamente hasta que la cosa entre por ósmosis”. Por ejemplo, aquí se atiende a las bandas que tienen personalidad jurídica, que facturen, entonces ese filtro ya era delicado porque algunos te cuestionan “¿cómo dicen que representan a toda la industria sino atienden a ciertas bandas…?”. Entonces ahí les explicamos que si tú tienes un distribuidor ya puedes entrar, pero tienes que hacerlo con los mecanismos que te están facilitando porque si no, sería un cumpleaños de monos, como se dice acá en Chile. Entonces en cualquier instancia que haya, volvemos a explicar de arriba para abajo cómo es la marca, a quién atiende, por qué, que es transversal, que atiende música clásica, la música docta, la experimental, la electrónica, a la popular, a la indie. Muchas veces los músicos piensan que nos hacemos cargo de pagar los pasajes de las delegaciones y nosotros no podemos hacer eso, sino que coordinamos con los organismos que hacen las convocatorias y coordinamos y negociamos con las ferias las condiciones, que eso también ha servido mucho.

I.O.

–¿Tienen país que hayan tomado como referencia de esta iniciativa?

–Creo que tomamos como referente a Sounds Australia, ese fue como el más preciso, por la buena calidad, por la organización. Cuando empezamos a estudiar la historia australiana de exportación, ellos decían “export or die” (“exporta o muere”). Es porque ellos están literalmente aislados, en el punto más remoto del planeta, y sino exportan no pueden agrandarse como industria, son cuatro o cinco plazas para tocar allá, es sana la industria de la música en vivo, pero hasta ahí, pueden ir hasta Nueva Zelanda y volver y ya. Chile tenía muchas de esas características, un mercado chico, entre la cordillera de los Andes y el Pacífico atrapados ahí y para llegar a cualquier parte donde estaba la gran industria era pagar pasajes muy caros. Los australianos nos decían eso, que cuando se ganaban un fondo o lograban salir se la jugaban al cien por ciento porque podía ser la única oportunidad que tenían. La otra les iba a costar 3 mil dólares el pasaje para poder salir de la isla a probar suerte de nuevo y llegar a Inglaterra o donde sea. Entonces tomamos mucho como referentes a ellos, nos hicimos amigos de los dos líderes de la oficina y nos empezaron a compartir mucha información. Eso es muy importante, las oficinas de exportación como son sin fines de lucro se comparten la información entre ellos y son muy colaborativas entre sí.

ODDO

–Chile ha sido un país en el que durante muchos años se apuntaba más a lo anglo, ¿creés que en las últimas décadas se terminó de amigar con el idioma castellano?

–El tema del inglés y del idioma viene mucho por la dictadura militar en la que hubo una censura gigante hacia toda la música chilena y le dieron mucha prioridad a la de afuera. Cuando llegó la democracia y se empezó a renovar la escena, que es la escena de fines de los 90 y de los 2000, eso cambió. Esos mismos músicos que tomaron relevancia a nivel industria han hecho que se instale en las radios y en la cultura popular de nuevo la música en español: Francisca Valenzuela, Gepe, Javiera Mena. Todos ellos empezaron desde muy chicos en los 2000 y hoy ya están a un nivel industrial, pero partieron del independiente más rudo. También se ha instalado muy orgullosamente y muy popularmente la cumbia. Entonces podría decirte que sí, se empezó a instalar de nuevo el idioma local, también los modismos chilenos, las jergas, los dialectos, las palabras y las entonaciones y eso le da una cierta identidad a la música.   

Esto es Chilemúsica

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