Desde que se cumplieron dos décadas de su arresto, Mark Chapman solicita cada año su libertad condicional. Es un beneficio que le fue otorgado al haber sido condenado a cadena perpetua, tras asesinar a John Lennon. Sin embargo, la junta que tiene que evaluar que esta persona no sea un peligro para la sociedad ha rechazado en diez ocasiones este pedido. Esta vez, a diferencia de otros años, Chapman mostró arrepentimiento del delito que cometió. “Hace treinta años no podía decir que me avergonzara y ahora sé lo que es la vergüenza”, expresó en la audiencia que se realizó en agosto y fue reproducida por The Asociated Press. Agregó que ese sentimiento se iba incrementando cada vez más con el correr de los años.

La Junta de Libertad Condicional le negó la excarcelación argumentando que al hacerlo “tendería a mitigar la gravedad de su crimen” y que corre riesgo de que alguien lo ataque por venganza. En esta nueva audiencia volvió a revivir los hechos del 8 de diciembre de 1980. El asesino contó que tuvo una lucha interna consigo mismo sobre si cometer el crimen, ya que el ex Beatle se mostró amable con él. “Recuerdo haber pensado, ‘Oye, ahora tienes el álbum. Mira esto, lo firmó, vete a casa’. Pero no había forma de irme a casa”, relató Chapman. Ahora siente que el asesinato fue un “sinsentido”, que no tenía nada contra Lennon y que sólo buscaba notoriedad. Uno de los detalles escalofriantes, y que da cuenta de su plena conciencia al cometer el crimen, es que decidió utilizar balas de punta hueca que tienen un mayor poder de daño. “Cargué esas balas para asegurarme de que estaría muerto”, aseveró Chapman. “Fue inmediatamente después del crimen que me preocupé de que él no sufriera”, finalizó.