Marc es catalán, Lisando es argentino y Dorian tiene base en España. En Barcelona, donde el cantante juega de local, nace Dorian, una banda con letras en castellano y sonido mundial. Juntos se preguntan por qué en Europa pocos conocen a Soda Stereo y se preocupan por llegar a cada rincón del planeta donde quieran escucharlos. Tender puentes, romper muros, hacer alianzas, es parte de la naturaleza del grupo que hace de “Cometas”, su último corte, todo un manifiesto.

A Marc Gili (voz, guitarra, programaciones) y Lisandro Montes (guitarra y teclados), se suman Belly Hernández (piano, teclados, programaciones), Bart Sanz (bajo) y Víctor López (batería). Todos participaron del videoclip de “Cometas”, filmado en la valla fronteriza que existe entre Tijuana, Arizona, Nuevo México y Texas, ese límite que tantos mueren por cruzar.

En días donde el racismo y la intolerancia se mezclan con la locura del coronavirus, la muerte y el miedo están al acecho, la música funciona como un catalizador y Dorian rompe una lanza por la libertad: “Ni pasaportes, ni fronteras. Ni fe, ni salvación. Ni muros, ni guerras de mierda. Ni estrategias de control”.

–Tenían shows previstos en varias partes del mundo que probablemente se vayan posponiendo, ¿cómo manejan la ansiedad en estos momentos de incertidumbre?

Lisandro Montes: Nosotros ya teníamos previsto dedicarnos este año a componer nuevas canciones y producir el nuevo álbum del grupo, aunque teníamos programados unos cuantos shows en grandes festivales que por supuesto se han cancelado o pospuestos para 2021. El confinamiento provocado por la pandemia nos ha alcanzado en este proceso creativo, obligándonos a seguir trabajando a la distancia, cada uno en su home studio e intercambiando ideas y grabaciones a través de la red. Estamos en un gran momento creativo, pero no vivimos en una burbuja y por supuesto que todo lo que está pasando y la incertidumbre que atraviesa nuestro sector, la industria de la música, a veces te afecta emocionalmente. Pero como en todas las crisis, hay que ser fuertes y estar preparados para adaptarse a los cambios que surjan. En este sentido, sabemos que hay promotores trabajando en nuevos formatos para que vuelva la música en vivo lo antes posible. Será un año muy complicado no solo para los artistas, sino para todos los profesionales que hay detrás de un concierto o un festival. Pero somos positivos en que antes de lo que podíamos prever, volveremos a la carretera.

–Marc, hace unos años declaraste no ser “una persona muy apegada al presente y poco dada a hacer balances vitales”, ¿sigues igual?

Marc Gili: Absolutamente. Vivir de los recuerdos del pasado es un error. La nostalgia es una enfermedad del alma que solo se cura haciendo que tu vida en el presente sea todavía más excitante de lo que lo fue en el pasado. Hay que trabajar a diario para conseguir eso, planteando objetivos, sean personales o profesionales, y luchando por que se cumplan. Yo soy más feliz ahora que hace unos años.

–¿Por qué eligieron grabar el clip “Cometas” en Norteamérica?

Lisandro Montes: El último tramo de la gira Justicia Universal nos llevó por varios países de Latinoamérica y Estados Unidos. Allí, recorrimos buena parte de la frontera que los separa de México. El vídeo abarca lugares desde Tijuana hasta el Paso (Texas), pasando por Arizona y Nuevo México.

Marc Gili: La canción toca el tema de la inmigración, que en Europa es candente, y en particular el asunto de los muros, como el que Trump quiere ampliar, entonces nos pareció el escenario ideal para rodar allí. Queríamos retratar la inmensidad de aquella frontera sin caer en sensacionalismos. A nivel técnico fue relativamente fácil: nuestros amigos de Tijuana nos echaron una mano con las localizaciones, y en Estados Unidos encontramos a gente magnífica por el camino que nos dio permiso para filmar en sus propiedades. Muchos paisajes y lugares que aparecen en el vídeo son increíbles, como bien sabrán quienes lo hayan visto.

“Con grupos como Babasónicos o Zoé nos une además de una gran amistad, una manera de hacer las cosas. Una manera de funcionar como banda, de trabajar desde la independencia”.

Lisandro Montes

–En España la inmigración también es un tema candente, no solo con los expatriados sino también con los que llegan sin papeles a buscarse la vida, ¿de qué manera creen que la música puede colaborar a combatir la xenofobia?

Lisando Montes: La música de por sí tiene el poder de derribar fronteras. Una canción tiene la capacidad de emocionar a alguien más allá del idioma, por lo tanto, la música nos une. Y si hablamos de las letras o el mensaje, en nuestro caso creemos que podemos aportar algo en este sentido, desde nuestro lugar. En nuestra adolescencia todos nosotros tuvimos artistas o canciones que nos han marcado e incluso nos han ayudado a formar un pensamiento, por eso somos conscientes de la importancia del mensaje. Aunque desde luego para avanzar en este sentido, se necesitan políticos que realmente quieran abordar el tema de la inmigración de una manera honesta, inteligente y eficaz. Y para combatir la xenofobia y ser una sociedad más avanzada en este sentido, educación. Habrá que educar desde edades muy tempranas a las nuevas generaciones para generar ese cambio de mentalidad.

–Los artistas son itinerantes por naturaleza, pero: ¿Se sintieron “ilegales” algunas vez? ¿”Extranjeros” en el peor sentido de la palabra?

Lisandro Montes: En mi caso, sí. Me fui de Argentina hace casi 20 años, antes del corralito y estuve viviendo de manera ilegal en España, unos 6 años. Haciendo giras por muchos países europeos, pero teniendo que cruzar a pie la frontera para poder regresar a España, ha sido una experiencia muy loca. Tuve algunos momentos duros durante esos años, pero en absoluto comparable al drama que viven millones de personas que realmente se ven obligados a emigrar de sus países para literalmente sobrevivir, porque no tienen otra opción, aun sabiendo que se van a jugar la vida en ese intento por llegar al supuesto primer mundo.  Y los que consiguen llegar se encuentran en muchas ocasiones con el rechazo y una realidad muy dura, muy alejada de lo que podían imaginar.

–Han colaborado en distintos proyectos con Babasónicos de Argentina, Javiera Mena de Chile, Zoé de México, ¿se sienten parte de una escena intercontinental? ¿Qué los une?

Marc Gili: La verdad es que sí, nos sentimos parte de una escena iberoamericana, y desde hace años luchamos mucho por hacer nuestro aporte para que esto siga ocurriendo, para tender puentes entre España y Latinoamérica. Hemos buscado esos encuentros con los artistas de allí y también hemos intentado generar interés en el público y la prensa española, para ayudar a dar a conocer a estas nuevas generaciones de música independiente latinoamericana. En el presente parece haber mucha más aceptación e interés en España por los artistas y grupos latinos, creo que, entre todos los grupos, algunos managers, promotores y periodistas se ha conseguido mucho en este sentido.

Lisandro Montes: En primer lugar, nos une el idioma. Nos cuesta entender cómo un grupo como Soda Stereo sea prácticamente desconocido en España, por citar solo un ejemplo. Con grupos como Babasónicos o Zoé nos une además de una gran amistad, una manera de hacer las cosas. Una manera de funcionar como banda, de trabajar desde la independencia, aunque algunos de ellos trabajen o hayan trabajado con grandes sellos, la filosofía es muy parecida, nos unen muchas cosas en ese sentido. Y también en lo artístico desde luego, hay muchos puntos en común.

“En el presente parece haber mucha más aceptación e interés en España por los artistas y grupos latinos”.

Marc Gili

–¿Qué aspectos admiran o destacan de estos artistas?

Lisandro Montes: Babasónicos es una banda que admiramos mucho, yo personalmente los he visto en vivo siendo un niño, y luego trabajar junto a ellos de gira por España fue muy hermoso, también el detalle que tuvo Adrián invitándonos al Luna Park para la presentación de Romantisísmico.

Marc Gili: Admiramos la capacidad que tienen de hacer tantos grandes discos, de reinventarse, y saber mantener una carrera tan larga. La última vez que los vimos fue en Tijuana, México, y volvieron a sorprendernos. Con Zoé nos pasa algo similar, son grandes amigos, pero les seguimos admirando y cada vez que giramos juntos o coincidimos, los vemos tocar desde el escenario como el primer día. Creo que destacaría de los dos, el haber conseguido un universo propio, un sonido personal y reconocible.

–¿Qué otros artistas los estimulan en la actualidad?

Lisandro Montes: Escuchamos mucha música y muy variada. Encontramos muy interesantes muchas producciones actuales, gente como Kendrick Lamar, Future o Lil Wayne. También hay artistas como Damon Albarn, que es un terremoto creativo y resulta estimulante e inspirador verlo y escucharlo con sus diferentes proyectos. Ojalá lleguemos a esa edad con esa vitalidad y esa creatividad.

Marc Gili: Estoy escuchando mucha música africana de todo el continente, y muchos clásicos latinos de los años 40 y 50. También mucho trap español, latino y francés, y rock y pop clásico: Kiss, Prince, Talking Heads, Brian Eno. Mucho hip hop clásico, también, de los 80 y los 90. Como ves, estamos siempre escuchando de todo.

Deja unComentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *