El rumor habia cobrado fuerza en los últimos días y algunos de los involucrados se encargaron de no desmentirlo. Lo cierto es que a mitad del set que Andrés Calamaro brindó en la jornada inicial del Personal Fest, en GEBA, se hizo realidad. “Muchos años atrás Miguel Abuelo nos reunió como Los Abuelos de la Nada, para brindar nuestras canciones a los amigos ausentes, a los prisioneros, a los desposeídos y a la democracia. Hoy vamos a reunirnos por primera vez todos los que estamos y brindar a los amigos ausentes las siguientes canciones”. Así fue como Cachorro López, el Vasco Bazterrica y Daniel Melingo se unieron a Calamaro y su banda para hacer “No te enamores nunca de aquel marinero bengalí” y “Costumbres Argentinas”. Fue una buena (y masiva) revancha para los protagonistas de anoche que sin Calamaro tocaron en marzo en La Usina del Arte para celebrar los 70 años de Abuelo. Nostalgia aparte, el show de Andrés no tuvo fisuras. Con una banda armada para la ocasión (Mariano Domínguez en bajo, Sergio Verdinelli en bateria, Germán Wiedemer en teclados, más Julián Kanevsky y Baltasar comotto en guitarra) y una lista repleta de éxitos de todas sus épocas, el Salmón abrazó a un público porteño que lo esperaba desde hace tres años. “Alta suciedad”, “Rehenes”, “Algún lugar encontraré” y el momento Rodríguez con “A los ojos” y “Sin documentos” fueron algunas de esas canciones que saldaron la deuda. Casi sobre el final sonó “Los chicos” y el homenaje a los colegas que se fueron puso en perspectiva al propio Andrés. Las imágenes de Pappo, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati en las pantallas, tremendas pérdidas de esta última década, nos enfrenta a una generación diezmada de próceres del rock argentino. El final con “Estadio Azteca” y “Paloma” le terminó de dar épica a un show con los condimentos justos para un encuentro de estas características. Una fiesta.

FOTOS: Facu Irish Suárez